Son múltiples los trastornos que suceden cuando la homeostasis orgánica, desaparece. En nuestro cuerpo siempre se suceden situaciones metabólicas y hormonales que se repiten una y otra vez; subidas y bajadas que describen ondas de escrupulosa simetría. Incluso nuestro pensamiento queda influido por este patrón rítmico y pendular que fluye siempre del mismo modo, y aunque su duración pueda ser variable, siempre en las bajadas o en las subidas se impone pasar por esa línea recta, equidistante entre las crestas y los valles, que marca la senda del equilibrio.
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domingo, 24 de mayo de 2015
AUMENTAR EL GLUCÓGENO MUSCULAR Y OXIDAR GRASAS I
¡Aumentar el glucógeno muscular y oxidar grasas! Estas son ideas
que suelen rondar mi cabeza muy a menudo, como si en realidad, encerraran
la clave de algo. Pero, ¡la clave de qué...?, ¿de una salud férrea?, ¿de un
mayor rendimiento físico?, ¿de un físico magro...? Quién sabe, quizás la clave
de todas ellas.
Son múltiples los trastornos que suceden cuando la homeostasis orgánica, desaparece. En nuestro cuerpo siempre se suceden situaciones metabólicas y hormonales que se repiten una y otra vez; subidas y bajadas que describen ondas de escrupulosa simetría. Incluso nuestro pensamiento queda influido por este patrón rítmico y pendular que fluye siempre del mismo modo, y aunque su duración pueda ser variable, siempre en las bajadas o en las subidas se impone pasar por esa línea recta, equidistante entre las crestas y los valles, que marca la senda del equilibrio.
Son múltiples los trastornos que suceden cuando la homeostasis orgánica, desaparece. En nuestro cuerpo siempre se suceden situaciones metabólicas y hormonales que se repiten una y otra vez; subidas y bajadas que describen ondas de escrupulosa simetría. Incluso nuestro pensamiento queda influido por este patrón rítmico y pendular que fluye siempre del mismo modo, y aunque su duración pueda ser variable, siempre en las bajadas o en las subidas se impone pasar por esa línea recta, equidistante entre las crestas y los valles, que marca la senda del equilibrio.
sábado, 26 de abril de 2014
PAUTAS PARA ADELGAZAR IV. MEJORA DE LA COMPOSICIÓN CORPORAL
Bueno, si nos implicamos con las pautas de los anteriores posts, y la voluntad no se "tuerce"..., podríamos llegar, con el tiempo, a ese punto fantástico en el que nos podríamos empezar a preocupar ya no tanto por la salud sino por la forma de mejorar la composición corporal, y no es que hasta este momento no lo hayamos hecho, pero ahora estaremos en esa situación donde el aspecto estético podría empezar a tomar un mayor protagonismo. Nuestra salud mejorada sin duda por todos los kilos perdidos, no debería erigirse ahora como el protagonista principal de nuestros esfuerzos, aunque nunca se pude bajar la guardia en esta última cuestión.
"Hay muchas dietas con las que se podría perder peso fácilmente, (también la salud, no lo olvidemos) y aunque esta pérdida rápida puede ser un incentivo para lograr una mayor implicación por nuestra parte, una vez llegados al estancamiento, ¡QUÉ LLEGAREMOS!, la motivación que nos mantenía firmes y decididos en la consecución de nuestros objetivos desaparecerá de un plumazo. Pero es cierto que tomarse las cosas con calma puede generarnos serias dudas sobre la eficacia del lo que estamos haciendo al no percibir transformaciones contundentes, y claro, en estas circunstancias mantener una voluntad decidida se vuelve una labor complicada.
"Hay muchas dietas con las que se podría perder peso fácilmente, (también la salud, no lo olvidemos) y aunque esta pérdida rápida puede ser un incentivo para lograr una mayor implicación por nuestra parte, una vez llegados al estancamiento, ¡QUÉ LLEGAREMOS!, la motivación que nos mantenía firmes y decididos en la consecución de nuestros objetivos desaparecerá de un plumazo. Pero es cierto que tomarse las cosas con calma puede generarnos serias dudas sobre la eficacia del lo que estamos haciendo al no percibir transformaciones contundentes, y claro, en estas circunstancias mantener una voluntad decidida se vuelve una labor complicada.
jueves, 28 de noviembre de 2013
HORMONAS Y SACIEDAD
Algunas personas pueden sentirse impaciente por adoptar todas y cada una de las "herramientas" de las que dispone la paleodieta para acentuar la pérdida de peso, en caso de ser este uno de nuestros objetivos, pero creo que debemos tomarnos las cosas con calma. El hipotético peso adquirido, seguramente no fue cuestión de unos pocos meses, sino de muchos años de exceso calórico y, tal vez, de alimentos de dudosa calidad.
Sé que muchas personas con cierto sobrepeso desean desembarazarse del mismo con suma rapidez, pero esto simplemente no es posible; las dietas que prometen rápidas mejoras, o los suplementos, que funcionan como atajos, olvidan siempre algo: contar con el apoyo de determinadas hormonas, porque sin ellas esos deseos fracasarán irremediablemente.
Sé que muchas personas con cierto sobrepeso desean desembarazarse del mismo con suma rapidez, pero esto simplemente no es posible; las dietas que prometen rápidas mejoras, o los suplementos, que funcionan como atajos, olvidan siempre algo: contar con el apoyo de determinadas hormonas, porque sin ellas esos deseos fracasarán irremediablemente.
jueves, 21 de noviembre de 2013
PALEODIETA, ¿UNA DIETA DE MODA?
Muchos de los que llegan a la paleodieta, lo hacen tras infructuosos esfuerzos por desembarazarse de cierto sobrepeso que han podido acumular a lo largo del tiempo; no sería infrecuente, por tanto, encontrar personas con cierta experiencia en el proceloso mundo de las dietas, algo que sin duda supone un punto negativo en cuanto a su estabilidad hormonal se refiere. Es cierto, la paleodieta, para muchos, podría ser una dieta más con la que intentar recuperar aquella figura esbelta perdida con el paso de los años. Pero no, no se trata de una dieta más, es simplemente la alimentación intrínseca al ser humano; por tanto, NO ES UNA DIETA MILAGRO, aunque muchos médicos y nutricionistas pueden tener una visión totalmente distinta, y por supuesto tergiversada de lo que realmente es, por ello, miserablemente, la suelen catalogar como la dieta de los famosos o moda pasajera que es realizada por algunos "entusiastas"con el fin de recuperar el peso tras ciertos excesos cometidos como parte de una vida ajetreada y moderna.
Pero a lo que vamos, la paleodieta es algo más que un simple régimen alimenticio, y de fines mucho menos pretenciosos que la de ser considerada como "dieta milagro". Efectivamente, la paleodieta va más allá del simple enunciado de diferentes recetas de comida a realizar a lo largo del día y por supuesto también se aleja de aquellas dietas que ofrecen rápidas pérdidas de peso.
No solamente es una cuestión de recetas, que también, es más bien una cuestión de alimentos, pero no solo de ellos...La actividad física, para mí (esto es discutible), se constituye en un pilar básico de la paleodieta. Intentar alcanzar el pleno potencial y la figura humanizada que nos corresponde requiere de esfuerzo físico, justo y proporcionado. Los alimentos naturales y primitivos, son el otro pilar, ¿cuál es el más importante?, ambos lo son, pero sin duda sin el primero no se obtienen los máximos beneficios de los segundos. Y aquí entramos en la cuestión hormonal. Muchas de las dietas milagros se basan exclusivamente en alimentos como forma de lograr reducir el peso, y eso está bien, pero necesitamos algo perdurable, y éstas, por regla general no lo son; es cierto, la gran mayoría volverá a recuperar el peso perdido y algo más. Por tanto, la prisas no deben ser parte de nuestro objetivo cuando se trata de perder peso. Necesitamos tiempo, y eso es algo que todos debemos saber cuando nos decidimos a cambiar unos hábitos nocivos por otros más saludables. ¿Cuanto tiempo?, mucho, quizás unos cuantos años. Primero debemos arreglar la cuestión hormonal, y esto, es bastante complicado, pero sin ello, nunca podremos lograr un objetivo altamente perdurable. El ejercicio es la píldora que equilibrará nuestro sistema hormonal para que este comience a remar en la dirección y sentido correcto, facilitando con ello, que nuestros esfuerzos dietéticos tengan finalmente su merecida recompensa.
Pero no vale cualquier actividad física, ni el exceso de esta para lograr esos supuestos beneficios, al menos al principio. La cuestión hormonal es algo de suma complejidad que necesita de progresividad. El deporte debe ser considerado como un medicamento que se empleará en dosis bajas al principio para ampliarlo en la medida que nos hacemos tolerantes al mismo. El exceso de dosis puede anular completamente los pretendidos beneficios al impactar con un sistema hormonal completamente desequilibrado.
¿Qué desequilibrios son esos de los que hablo?.
Pero a lo que vamos, la paleodieta es algo más que un simple régimen alimenticio, y de fines mucho menos pretenciosos que la de ser considerada como "dieta milagro". Efectivamente, la paleodieta va más allá del simple enunciado de diferentes recetas de comida a realizar a lo largo del día y por supuesto también se aleja de aquellas dietas que ofrecen rápidas pérdidas de peso.
No solamente es una cuestión de recetas, que también, es más bien una cuestión de alimentos, pero no solo de ellos...La actividad física, para mí (esto es discutible), se constituye en un pilar básico de la paleodieta. Intentar alcanzar el pleno potencial y la figura humanizada que nos corresponde requiere de esfuerzo físico, justo y proporcionado. Los alimentos naturales y primitivos, son el otro pilar, ¿cuál es el más importante?, ambos lo son, pero sin duda sin el primero no se obtienen los máximos beneficios de los segundos. Y aquí entramos en la cuestión hormonal. Muchas de las dietas milagros se basan exclusivamente en alimentos como forma de lograr reducir el peso, y eso está bien, pero necesitamos algo perdurable, y éstas, por regla general no lo son; es cierto, la gran mayoría volverá a recuperar el peso perdido y algo más. Por tanto, la prisas no deben ser parte de nuestro objetivo cuando se trata de perder peso. Necesitamos tiempo, y eso es algo que todos debemos saber cuando nos decidimos a cambiar unos hábitos nocivos por otros más saludables. ¿Cuanto tiempo?, mucho, quizás unos cuantos años. Primero debemos arreglar la cuestión hormonal, y esto, es bastante complicado, pero sin ello, nunca podremos lograr un objetivo altamente perdurable. El ejercicio es la píldora que equilibrará nuestro sistema hormonal para que este comience a remar en la dirección y sentido correcto, facilitando con ello, que nuestros esfuerzos dietéticos tengan finalmente su merecida recompensa.
Pero no vale cualquier actividad física, ni el exceso de esta para lograr esos supuestos beneficios, al menos al principio. La cuestión hormonal es algo de suma complejidad que necesita de progresividad. El deporte debe ser considerado como un medicamento que se empleará en dosis bajas al principio para ampliarlo en la medida que nos hacemos tolerantes al mismo. El exceso de dosis puede anular completamente los pretendidos beneficios al impactar con un sistema hormonal completamente desequilibrado.
¿Qué desequilibrios son esos de los que hablo?.
lunes, 16 de septiembre de 2013
ALGUNAS EXPLICACIONES PREVIAS
Para mí la clave se encuentra en el uso adecuado de los lípidos como fuente principal de energía, si perdemos la facultad de utilizarlos de manera eficaz, posiblemente comencemos a acumularlos de manera excesiva en nuestra zona abdominal, no solo como grasa subcutánea sino también como grasa visceral, algo que podría provocar la elevación plasmática de una serie de citoquinas inflamatorias como el TNF-alfa y IL-6 y de la PCR entre otras, capaces de generar un ambiente inflamatorio en todo el organismo, interfiriendo además con el correcto funcionamiento de hormonas como la insulina y la leptina. Cuando la resistencia a la primera hormona se produce en el tejido adiposo, algo que por otro lado suele ser lo primero en suceder, además del flujo de citoquinas inflamatorias habría que añadir la liberación desmesurada de ácidos grasos al no poder ejercer la insulina correctamente su función, es decir, en lugar de lipogénesis se produciría en este tejido una descontrolada lipolisis, emitiendo ácidos grasos libres al plasma(AGL), con la capacidad de inducir también resistencia a la insulina en otros tejidos, como hígado y músculo esquelético. Por tanto, es de suma importancia tratar de forzar a nuestro organismo a usar adecuadamente los ácidos grasos como material energético para evitar que esto pueda suceder.
domingo, 9 de junio de 2013
¿CÓMO EMPEZAR CON LA PAELEODIETA? (continuación)
Estaba pensando..., que quizás en el post anterior, y a pesar de los enlaces insertados, sería conveniente matizar algo más las cosas para evitar que las ideas esbozadas puedan ser malinterpretadas fruto de la ambigüedad con las que fueron tratadas algunas cuestiones. Por tanto, voy a tratar de profundizar un poco más en éste asunto para asegurarnos que lo que estamos haciendo es lo más correcto para nuestra salud.
Los diversos motivos por los que se llega a una alimentación paleo pueden ser muy variados, y aunque por regla general siempre la salud se asienta como la idea central, los pequeños matices, propios de la subjetividad de cada uno, tienen un interés especial a la hora de realizar adecuadamente ésta dieta, pues debemos asegurarnos que ése objetivo común que es la salud no queda quebrantado en las imprecisiones que a veces las generalidades imponen.
Los diversos motivos por los que se llega a una alimentación paleo pueden ser muy variados, y aunque por regla general siempre la salud se asienta como la idea central, los pequeños matices, propios de la subjetividad de cada uno, tienen un interés especial a la hora de realizar adecuadamente ésta dieta, pues debemos asegurarnos que ése objetivo común que es la salud no queda quebrantado en las imprecisiones que a veces las generalidades imponen.
viernes, 12 de abril de 2013
AUMENTANDO LA INSULINA
Si después de llevar un tiempo realizando una dieta cetogénica, vemos que nos estancamos y resulta imposible perder más grasa, podemos intentar una modificación, que por lo menos a mí, me ha dado resultado.
Siempre se ha considerado a la INSULINA con una hormona un tanto malvada, pues cuando sus niveles son altos promueve que la glucosa circulante se convierta en glucógeno en el músculo (ésto es bueno) y en grasa en nuestro tejido adiposo (ésto es malo), en cambio el GLUCAGÓN ejerce el efecto contrario. Cuando los niveles de glucosa son bajos, promueve la lipolisis, al actuar sobre la Hormona Sensible Lipasa, encargada de hidrolizar los trigliceridos en ácidos grasos y glicerol. Mientras que los primeros se dirigen a la célula para ser oxidada (ciclo de beta-oxidación, para obtener Acetil-CoA, y luego ciclo de Krebs, para obtener ATP), el glicerol al llegar al hígado es transformado en glicerol-3-fosfato, luego oxidado a dihidroxiacetona, que finalmente es convertido en glucosa, (aunque también puede transformarse en Acetil CoA, y ser oxidado igualmente en el ciclo de Krebs.), y ésto a la hora de perder peso es MUY BUENO.
Siempre se ha considerado a la INSULINA con una hormona un tanto malvada, pues cuando sus niveles son altos promueve que la glucosa circulante se convierta en glucógeno en el músculo (ésto es bueno) y en grasa en nuestro tejido adiposo (ésto es malo), en cambio el GLUCAGÓN ejerce el efecto contrario. Cuando los niveles de glucosa son bajos, promueve la lipolisis, al actuar sobre la Hormona Sensible Lipasa, encargada de hidrolizar los trigliceridos en ácidos grasos y glicerol. Mientras que los primeros se dirigen a la célula para ser oxidada (ciclo de beta-oxidación, para obtener Acetil-CoA, y luego ciclo de Krebs, para obtener ATP), el glicerol al llegar al hígado es transformado en glicerol-3-fosfato, luego oxidado a dihidroxiacetona, que finalmente es convertido en glucosa, (aunque también puede transformarse en Acetil CoA, y ser oxidado igualmente en el ciclo de Krebs.), y ésto a la hora de perder peso es MUY BUENO.
jueves, 21 de marzo de 2013
INSULINA Y CORTISOL. LAS CARTAS ESTÁN ECHADAS
Ayer hablamos de la insulina, y vimos como solo afecta a los transportadores GLUT-4, que son los situados en las membranas celulares del tejido adiposo y muscular, de tal forma que ante un aumento de los niveles de glucosa en sangre propiciado por comidas ricas en hidratos de carbono, la insulina promoverá su despeje a los tejidos que mejor la pueden tolerar; hasta aquí ningún problema, digamos para entendernos que un exceso de azúcares en sangre es eliminado por la insulina introduciéndolos en dichos tejidos, una vez en ellos las alternativas de la glucosa son muy pocas: o es oxidada para obtener energía o es convertida en grasa, así de sencillo, lo que significa que si eres un deportista y te mueves con frecuencia, puedes "quemar" ese combustible que va entrando a tus músculos, y posiblemente no tengas mayor problema, al menos mientras el resto de tu sistema hormonal funcione correctamente, y tu musculatura sea consistente. Otra cosa será cuando bajes la intensidad de los entrenamiento o simplemente cuando vayas envejeciendo; en éstos casos si no modificas esos hábitos seguramente los problemas que no habías tenido antes comenzarás a tenerlos.
miércoles, 20 de marzo de 2013
LA INSULINA, HORMONA HIPOGLUCEMIANTE.
Al mirar detenidamente a la hormona insulina, nos podemos dar cuenta que su función es hipoglucemiante, es decir reducir la glucosa de la sangre, para ello actúa únicamente en los transportadores GLUT-4, que se sitúan únicamente en las membranas de los siguientes tejidos:
-Músculo esquelético (músculo y corazón)
-Tejido adiposo.
Es decir, cuando después de una comida rica en hidratos de carbono nuestra glucosa en sangre aumenta, el páncreas segrega insulina que ACTÚA ÚNICAMENTE en los transportadores GLUT-4, es decir reduce el azúcar en sangre introduciéndolos en nuestro tejido adiposo y muscular. Si tenemos en cuenta que la vida de la insulina es de unos pocos minutos, creo que se pueden extraer algunas conclusiones interesantes, pero antes profundicemos un poco más en éste asunto.
-Músculo esquelético (músculo y corazón)
-Tejido adiposo.
Es decir, cuando después de una comida rica en hidratos de carbono nuestra glucosa en sangre aumenta, el páncreas segrega insulina que ACTÚA ÚNICAMENTE en los transportadores GLUT-4, es decir reduce el azúcar en sangre introduciéndolos en nuestro tejido adiposo y muscular. Si tenemos en cuenta que la vida de la insulina es de unos pocos minutos, creo que se pueden extraer algunas conclusiones interesantes, pero antes profundicemos un poco más en éste asunto.
miércoles, 23 de enero de 2013
PUNTOS CRITICOS DE LA PALEODIETA II
Cuando nos encontramos en alguna o en muchas de las situaciones señaladas, significa que nuestro cuerpo que debería ser capaz de REGULAR AUTOMÁTICAMENTE la ingesta de alimentos, la ha perdido y se encuentra "fuera de punto", por lo que hemos de buscar la forma más adecuada de intentar regular la ingesta de alimentos en "MODO MANUAL", es decir el piloto automático que debería conducirnos sin sobresaltos por la senda correcta está completamente inutilizado, y hemos de realizar las maniobras necesarias para aterrizar nuestra aeronave en el aeropuerto más próximo y proceder a su reparación.
Primeramente hemos de tener en cuenta que hemos de perder todos los kilos que nos sobran, para ello hemos de indicarle a nuestro cuerpo, que tiene suficiente combustible almacenado y que ha de empezar a utilizarlo. Tenemos la opción de llevar una alta proporción de hidratos de carbono y baja en grasa, pero creo que no es el camino más adecuado, veamos porqué. Cuando durante mucho tiempo, hemos llevado una dieta alta en azúcares, harinas, cereales etc, etc, lo más probable que nuestro sistema hormonal se encuentre fuera de punto, y de ahí esos michelines que nos sobran. Es decir, las posibilidades de presentar una resistencia a la insulina, y leptina (hormona encargada de decirle a nuestro cerebro que tenemos suficiente material de reserva),así como una inflamación de bajo grado de forma sistémica, son muy elevadas, y ésto no hace nada más que complicar las cosas, porque significa, por un lado que los azúcares se han convertido en un problema para nuestro organismo, digamos para entendernos que nos hemos vuelto "intolerantes" a la glucosa, y por otro lado somos incapaces de saciar nuestro hambre, principalmente por un deseo desmesurado de ellos. Existen otras hormonas que están implicadas en el proceso del hambre como la grelina (aumenta sensación de hambre, puede ser alterada por estrés y falta de sueño), y la adiponectina (hormona de saciedad, es inversamente proporcional a la cantidad de tejido adiposo,) que igualmente se encuentran fuera de punto.
Entonces,¿qué hacer?. Antes de responder, vamos a resumir los principales problemas con los que tenemos que lidiar:
-Intolerancia al azúcar.
-Sensación de hambre acrecentada.
Significa pues que nuestra alimentación ha de ser baja en hidratos de carbono (no los toleramos bien) y alta en grasas, para:
-Bajar niveles de insulina,
-Entrar en un ligero estado de cetosis (por la quema de grasas) que nos ayude a:
1. Proteger nuestra musculatura.
2. Aumentar nuestra sensación de saciedad, por una vía independiente de la leptina.
3. Aumentar los niveles del péptido YY (hormona que indica cuando parar de comer, se eleva por comidas rica en grasas y proteínas).
Así, pues retomando la pregunta ¿Qué proporción he de comer de cada uno de los macronutrientes?, no voy a dar porcentajes exactos, porque la nutrición no es una ciencia exacta como las matemáticas (por mucho que les pese algunos), pero sí diré que ha de ser:
-Alta en grasas
-Baja en hidratos de carbono.
-Moderada en proteínas.

¿Qué significa ésto?, que nos centraremos principalmente en carnes y pescados grasos, con buenas cantidades de aguacates, aceite de oliva, y ACEITE DE COCO (en mayúsculas porque nos va a ayudar en nuestro estado de cetósis), y moderado consumo de hidratos de carbono, que vendrá principalmente de las verduras, utilizadas principalmente como acompañamiento a nuestras carnes y pescados. Limitaremos el consumo de fruta a 1 pieza como mucho (no os preocupéis, las vitaminas y minerales de las verduras son tanto o más que la de la fruta, y con mucha menos azúcar claro está). Podremos consumir frutos secos pero igualmente con precaución precaución.
Es decir para el grupo PSA (paleodieta-salud-adelgazamiento), nuestra alimentación será más parecida a la de los Masai y los Inuit, que la de Kitavans o los habitantes de Okinawa. ¿Durante cuanto tiempo mantendremos ésta alimentación rica en grasas y baja en hidratos? , quizás mucho tiempo. Mientras no nos aseguremos una contundente perdida de grasa, no podemos estar seguro que las hormonas implicadas en los procesos de hambre-saciedad, vuelven a funcionar correctamente.
Nos queda por contestar todavía los siguientes puntos críticos, que iremos analizando en sucesivos post, en función del grupo en el que nos encontremos (PS o PSA)
- ¿qué proporción ha de haber entre grasas saturadas e insaturadas?, y dentro de éstas últimas, ¿qué relación debe haber entre Omega 3-Omega 6?.
-¿Cuántas veces he de comer al día?
- ¿Qué tipo de ejercicio físico he de realizar?
- ¿Debo realizar ayuno?
- ¿Cuánto debo de dormir?
Primeramente hemos de tener en cuenta que hemos de perder todos los kilos que nos sobran, para ello hemos de indicarle a nuestro cuerpo, que tiene suficiente combustible almacenado y que ha de empezar a utilizarlo. Tenemos la opción de llevar una alta proporción de hidratos de carbono y baja en grasa, pero creo que no es el camino más adecuado, veamos porqué. Cuando durante mucho tiempo, hemos llevado una dieta alta en azúcares, harinas, cereales etc, etc, lo más probable que nuestro sistema hormonal se encuentre fuera de punto, y de ahí esos michelines que nos sobran. Es decir, las posibilidades de presentar una resistencia a la insulina, y leptina (hormona encargada de decirle a nuestro cerebro que tenemos suficiente material de reserva),así como una inflamación de bajo grado de forma sistémica, son muy elevadas, y ésto no hace nada más que complicar las cosas, porque significa, por un lado que los azúcares se han convertido en un problema para nuestro organismo, digamos para entendernos que nos hemos vuelto "intolerantes" a la glucosa, y por otro lado somos incapaces de saciar nuestro hambre, principalmente por un deseo desmesurado de ellos. Existen otras hormonas que están implicadas en el proceso del hambre como la grelina (aumenta sensación de hambre, puede ser alterada por estrés y falta de sueño), y la adiponectina (hormona de saciedad, es inversamente proporcional a la cantidad de tejido adiposo,) que igualmente se encuentran fuera de punto.Entonces,¿qué hacer?. Antes de responder, vamos a resumir los principales problemas con los que tenemos que lidiar:
-Intolerancia al azúcar.
-Sensación de hambre acrecentada.
Significa pues que nuestra alimentación ha de ser baja en hidratos de carbono (no los toleramos bien) y alta en grasas, para:
-Bajar niveles de insulina,
-Entrar en un ligero estado de cetosis (por la quema de grasas) que nos ayude a:
1. Proteger nuestra musculatura.
2. Aumentar nuestra sensación de saciedad, por una vía independiente de la leptina.
3. Aumentar los niveles del péptido YY (hormona que indica cuando parar de comer, se eleva por comidas rica en grasas y proteínas).
Así, pues retomando la pregunta ¿Qué proporción he de comer de cada uno de los macronutrientes?, no voy a dar porcentajes exactos, porque la nutrición no es una ciencia exacta como las matemáticas (por mucho que les pese algunos), pero sí diré que ha de ser:
-Alta en grasas
-Baja en hidratos de carbono.
-Moderada en proteínas.

¿Qué significa ésto?, que nos centraremos principalmente en carnes y pescados grasos, con buenas cantidades de aguacates, aceite de oliva, y ACEITE DE COCO (en mayúsculas porque nos va a ayudar en nuestro estado de cetósis), y moderado consumo de hidratos de carbono, que vendrá principalmente de las verduras, utilizadas principalmente como acompañamiento a nuestras carnes y pescados. Limitaremos el consumo de fruta a 1 pieza como mucho (no os preocupéis, las vitaminas y minerales de las verduras son tanto o más que la de la fruta, y con mucha menos azúcar claro está). Podremos consumir frutos secos pero igualmente con precaución precaución.
Es decir para el grupo PSA (paleodieta-salud-adelgazamiento), nuestra alimentación será más parecida a la de los Masai y los Inuit, que la de Kitavans o los habitantes de Okinawa. ¿Durante cuanto tiempo mantendremos ésta alimentación rica en grasas y baja en hidratos? , quizás mucho tiempo. Mientras no nos aseguremos una contundente perdida de grasa, no podemos estar seguro que las hormonas implicadas en los procesos de hambre-saciedad, vuelven a funcionar correctamente.
Nos queda por contestar todavía los siguientes puntos críticos, que iremos analizando en sucesivos post, en función del grupo en el que nos encontremos (PS o PSA)
- ¿qué proporción ha de haber entre grasas saturadas e insaturadas?, y dentro de éstas últimas, ¿qué relación debe haber entre Omega 3-Omega 6?.
-¿Cuántas veces he de comer al día?
- ¿Qué tipo de ejercicio físico he de realizar?
- ¿Debo realizar ayuno?
- ¿Cuánto debo de dormir?
jueves, 17 de enero de 2013
NUESTRO "COLCHÓN" A LA HORA DE MANTENER EL TIPO.
Hemos de saber que el entrenamiento produce una depleción del glucógeno muscular y hepático. Ésto, cuando se trata de mantener un peso adecuado, e incluso adelgazar es positivo. Sabemos que una vez que una vez que dichos depósitos son rellenados, las posibilidades que los alimentos ingeridos se transformen en grasa, aumentan, ¿por qué?, porque al incluir alimentos ricos en hidratos de carbono, cuando su "almacén" se encuentran repleto, obliga al organismo a mantener una glucemia en sangre constante, por lo que no queda más remedio que convertirlo en grasa.
Por lo tanto si después de un duro entrenamiento logramos depleciar parcialmente el glucógeno muscular y hepático, tenemos un "colchón" adecuado para poder rellenarlo con cierta tranquilidad mediante los alimentos lo largo del día. Si corremos a tomarnos un batido de hidratos, o comemos frutas con el fin de rellanar ese glucógeno consumido, perdemos esa opción que nos da cierta tranquilidad a la hora de comer.
Pero la pregunta que surge ahora es ¿y el desgaste muscular, no será mejor un tomar unas proteínas junto a los carbohidratos, para aumentar la re-síntesis muscular?. No necesariamente, hay que recordar, que después del ejercicio la sensibilidad a la insulina en el tejido muscular se encuentra aumentada, debido a la traslocación de los transportadores GLUT-4, (recordar que son los transportadores dependientes de la insulina para el tejido adiposo y muscular), por lo que no necesitamos aumentar excesivamente el pico de insulina para que la glucosa y los aminoácidos lleguen a a nuestro tejido muscular. ¿Pero si tenemos aumentada la sensibilidad a la insulina por la mayor receptividad de GLUT-4, que es el transportador para el tejido adiposo y muscular, no corremos el riesgo que parte de los nutrientes ingeridos acaben convertidos en grasa?, no porque la sensibilidad a la insulina sólo se da en el tejido muscular. (Hay que recordar no obstante que la proteína de por sí, también puede eleva los niveles de insulina, lo que se traduce en una mayor entrada de aminoácidos en la célula)
¿Entonces que he de comer después de entrenar?, podrías tomarte unos aminoácidos ramificados nada más terminar, para comenzar la resíntesis muscular, y/o al llegar a casa (¿qué crees que comería nuestro hombre del paleolítico después de la dura jornada de caza?) pues efectivamente lo mejor es una comida rica en grasa y proteínas, y no preocuparnos tanto de rellenar los depósitos de glucógeno, pues ésto se irá realizando progresivamente (no hay prisa, al no ser que vayas a doblar entrenamiento) mediante el aumento de la gluconeogénesis, por lo que también existe menos posibilidades de que el exceso de comida acabe convertida en grasa.
jueves, 10 de enero de 2013
INSULINA
INSULINA
La insulina es una hormona hipoglucemiante, es decir reduce los niveles de glucosa en sangre promoviendo su entrada al interior de las células, pero solo actúa sobre el transportador GLUT-4, que es el que se encuentra en la membrana celular de los siguientes tejidos: TEJIDO ADIPOSO Y MÚSCULO ESQUELÉTICO (músculo y corazón). Aunque la glucosa podría difundirse libremente por las membranas de todas las células del organismo (al ser una sustancia poco polar), generalmente lo hace por transportadores específicos que aceleran su entrada. Qué quiere decir ésto, que la insulina solo afecta al transportador GLUT-4, el resto es independiente de ella. Los transportadores más importantes de glucosa son los siguientes:
-GLUT-1.- Para todos los tejidos.
-GLUT-2.-Hígado.
-GLUT-3.-Cerebro.
-GLUT-4.-Músculo, corazón y tejido adiposo (Único transportador dependiente de la glucosa).
-GLUT-5.-Intestino, riñón, testículos.
-GLUT-6.-Leucocitos, Bazo, Cerebro.
-GLUT-7.-Hígado
-GLUT-8.-Testículo y cerebro.
-GLUT-9.-Hígado, riñón.
-GLUT-10.-Hígado, páncreas, músculo.
-GLUT-11.-Corazón, músculo.
-GLUT-12.-Corazón próstata.
Hay que considerar que la vida media de la insulina es de unos poco minutos, lo que significa que su elevación no va a conseguir que la glucosa sea utilizada por la célula para obtener energía. Imaginemos que por una situación de estrés aumentasen los niveles de cortisol y adrenalina, éstas hormonas que son hiperglucemiantes, provocarían un aumento de la glucosa sanguínea, pero ésto no significa que esas células necesiten realmente esa energía, sino que dependerá de las necesidades reales intracelulares. Es decir, la glucolisis, (degradación de la glucosa para obtener energía) no va a depender de una situación hormonal puntal, como puede ser los niveles elevados de insulina.
Todos los tejidos tienen transportadores de glucosa, lo que significa que pueden utilizarla para obtener energía, pero sólo aquellos tejidos dependientes del transportador GLUT-4, son sensibles a la insulina.
Las hormonas hiperglucemiantes como: GLUCAGÓN, ADRENALINA, GLUCOCORTICOIDES (CORTISOL, CORTISONA) Y HORMONA DEL CRECIMIENTO, aumentan la glucosa en sangre, aunque por diferentes motivos, y dependerá de una demanda real de los tejidos en cuestión.
-GLUCAGÓN.- Hormonas antagónica a la insulina, segregada por las células alfa del páncreas cuando disminuye la glucosa en sangre, actúa sobre el hígado para que éste aumente la liberación de glucosa en sangre a partir del glucógeno hepático.
-ADRENALINA.-Hormona del estrés, que es segregada por la médula adrenal en función de los estímulos del SNC, con el fin de aumentar la glucosa en sangre, cuando puede haber una situación que prevea una demanda en su consumo (ejercicio, pelea).
-CORTISOL.-Segregada por la corteza adrenal que activa la síntesis de glucosa y de glucógeno (gluconeogénesis.- obtención de glucosa de distintos precursores: Ácido Láctico, Glicerol, Alanina, glutamina, piruvato) en el hígado y el riñón.
-HORMONA DEL CRECIMIENTO.-Regula el crecimiento de los tejidos por lo que necesita de la hiperglucemia para poder realizar dicha función.
La insulina en realidad es la única hormona HIPOGLUCEMIANTE, y esa es precisamente su función: reducir la glucemia y NO LA DE SUMINISTRO DE COMBUSTIBLE a la célula para que ésta obtenga energía por dicha vía. Es decir la insulina funciona únicamente como homeostasis glucémica. Si fuese de otro modo, el cerebro que es el tejido más dependiente de éste combustible requeriría de la insulina para dicho fin, cosa que no ocurre.
En periodos de ayuno y ante una glucemia normal, la insulina no se segrega lo que quiere decir que se evita que la glucosa llegue a los tejidos dependientes de la insulina y lo haga en cambio al cerebro (GLUT-3). Todo ésto indica que la insulina funciona exclusivamente como una hormona hipoglucemiante, es decir no es una consecuencia sino la causa real.
Las células musculares son grandes consumidoras de glucosa y como sabemos son sensibles a la insulina (GLUT-4), pero si observamos pueden obtener energía de la glucosa por vías independientes de la insulina, pues tienen otros transportadores de membrana como son GLUT-1, GLUT-10, GLUT-11. Es decir la glucólisis muscular no necesita de la insulina (hay estudios que muestran que el músculo puede trabajar sin necesidades de insulina). Entonces cuál es la función REAL de la insulina: regular la homeostasis glucémica, eliminando de la sangre el exceso de glucosa, para ello utiliza a las células que más pueden soportar los niveles altos de azúcar, pues son buenas consumidoras de glucosa. Pero ésta entrada no significa iniciar un proceso de glucolisis en el interior de la célula muscular, sino que es convertida en GRASA tanto aquí como en el tejido adiposo.
Con todo lo visto hasta ahora, podemos decir que la insulina controla la glucemia evitando que los niveles elevados de azúcar en sangre, como puede ser después de una gran comida de carbohidratos, puedan causar daños en el organismo. Y LA ÚNICA FORMA QUE TIENE DE REDUCIRLO ES CONVIRTIENDO EL EXCESO EN GRASA,Y NO PARA SER UTILIZADO EN LA OBTENCIÓN DE ENERGÍA, PUES ES ALGO QUE DEPENDERÁ DE LA PROPIAS NECESIDADES CELULARES.
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Voy a añadir el comentario que hice en Facebook, para aquellos que sólo me seguís por el Blog.
"Bueno, voy a intentar explicar el post de ayer de un modo más "visual". Pongámonos en situación, por motivos de trabajo nos encontramos realizando una visita a una de esas empresas llena de estanques de combustible que de vez en cuando se ven cerca de las carreteras. Durante un rato hemos estado haciendo un recorrido por las instalaciones, y en un momento dado, Miguel, pues así se llamaba la persona encargada de guiarnos, se para frente a una colosal cisterna de color blanca, casi igual de alta que un edificio de cuatro plantas, y comienza a hablar.
-¡Bien!, nos encontramos frente a la cisterna más grande que tenemos, con una capacidad de 15.000 m3 (a lo mejor me he pasado je,je) llena de gasolina. Ésta cisterna, prosiguió, sirve para para abastecer nuestras propias instalaciones, por ello cuenta con 12 rejillas que permiten dosificar la salida del fluido en función de las necesidades de la maquinaria a la que abastece, de tal forma que solo entrega la cantidad justa. Por ejemplo, la primera rejilla llamada GLUT-1, es muy importante porque, es la única que puede abastecer a todas nuestras maquinarias, la GLUT-2, es también importante, pues abastece a nuestros potentes laboratorios químicos (hígado), la tercera rejilla la GLUT-3 tampoco desmerece en importancia, pues es la encargada del suministro al Área Informática (cerebro). En éste momento, Miguel hizo una pequeña pausa como si tomara aire, se giró ligeramente y con su dedo indice señaló a una de las rejillas, la que sin duda parecía la más grande. Entonces con un tono solemne dijo: Sin duda ésta es la rejilla más importante pues nuestra seguridad depende de ella, se llama GLUT-4 (Hígado y tejido adiposo), su función es suministrar combustible a un almacén auxiliar (tejido adiposo) y a nuestra maquinaria pesada (musculatura), no para que funcionen pues ya cuentan con otras rejillas para esa función como GLUT-10, GLUT-11, GLUT-12, sino para evitar que por un problema en la válvula de llenado, ésta no cierre adecuadamente y sobrepase el nivel de la linea roja, que se encuentra en la parte superior de la cisterna. En ése momento todos instintivamente miramos hacia arriba, y Miguel que se percató de la dirección de nuestro rostros esbozó una amplia sonrisa y dijo -No hombre, esa línea roja no se ve, está por dentro,- todos entonces nos sentimos un poco ridículos, pero prosiguió nuevamente con rostro serio.
-bien, como iba diciendo, si por algún motivo se sobrepasase esa linea roja, sonaría una señal de alarma y se encendería una luz roja parpadeante, momento en el que un operario que tenemos las 24 horas del día (insulina), vendría giraría esta rueda y abriría única y exclusivamente la rejilla GLUT-4, hasta que el nivel de gasolina se situase nuevamente dentro de los parámetros permitidos.
Miguel, paró durante unos instantes y se secó con un pañuelo algunas gotitas de sudor que se habían formado en su frente, como si lo que nos acababa de explicar le produjese cierta tensión. Entonces nos miro a todos y dijo:-¿alguien quiere preguntar algo?, nadie parecía querer decir nada.
-bueno, entonces prosigo.
-Sí, perdona, -le interrumpí- quería hacerte una pregunta ¿si se abre esa rejilla no funcionaría mejor la maquinaria?,
-No, contestó de modo tajante, ésta es la rejilla de las emergencias, nuestras instalaciones funcionan perfectamente con las restantes, no necesitan de ningún suministro adicional, de hecho, el fluido que sale de ella no sirve para que nuestra maquinaria aumente su rendimiento, sino para llenar nuestros tanques auxiliares (nos hace más gordos).
-Alguna pregunta más inquirió Miguel. ¿No?, pues se acabó la visita, muchas gracias a todos".
"Bueno, voy a intentar explicar el post de ayer de un modo más "visual". Pongámonos en situación, por motivos de trabajo nos encontramos realizando una visita a una de esas empresas llena de estanques de combustible que de vez en cuando se ven cerca de las carreteras. Durante un rato hemos estado haciendo un recorrido por las instalaciones, y en un momento dado, Miguel, pues así se llamaba la persona encargada de guiarnos, se para frente a una colosal cisterna de color blanca, casi igual de alta que un edificio de cuatro plantas, y comienza a hablar.
-¡Bien!, nos encontramos frente a la cisterna más grande que tenemos, con una capacidad de 15.000 m3 (a lo mejor me he pasado je,je) llena de gasolina. Ésta cisterna, prosiguió, sirve para para abastecer nuestras propias instalaciones, por ello cuenta con 12 rejillas que permiten dosificar la salida del fluido en función de las necesidades de la maquinaria a la que abastece, de tal forma que solo entrega la cantidad justa. Por ejemplo, la primera rejilla llamada GLUT-1, es muy importante porque, es la única que puede abastecer a todas nuestras maquinarias, la GLUT-2, es también importante, pues abastece a nuestros potentes laboratorios químicos (hígado), la tercera rejilla la GLUT-3 tampoco desmerece en importancia, pues es la encargada del suministro al Área Informática (cerebro). En éste momento, Miguel hizo una pequeña pausa como si tomara aire, se giró ligeramente y con su dedo indice señaló a una de las rejillas, la que sin duda parecía la más grande. Entonces con un tono solemne dijo: Sin duda ésta es la rejilla más importante pues nuestra seguridad depende de ella, se llama GLUT-4 (Hígado y tejido adiposo), su función es suministrar combustible a un almacén auxiliar (tejido adiposo) y a nuestra maquinaria pesada (musculatura), no para que funcionen pues ya cuentan con otras rejillas para esa función como GLUT-10, GLUT-11, GLUT-12, sino para evitar que por un problema en la válvula de llenado, ésta no cierre adecuadamente y sobrepase el nivel de la linea roja, que se encuentra en la parte superior de la cisterna. En ése momento todos instintivamente miramos hacia arriba, y Miguel que se percató de la dirección de nuestro rostros esbozó una amplia sonrisa y dijo -No hombre, esa línea roja no se ve, está por dentro,- todos entonces nos sentimos un poco ridículos, pero prosiguió nuevamente con rostro serio.
-bien, como iba diciendo, si por algún motivo se sobrepasase esa linea roja, sonaría una señal de alarma y se encendería una luz roja parpadeante, momento en el que un operario que tenemos las 24 horas del día (insulina), vendría giraría esta rueda y abriría única y exclusivamente la rejilla GLUT-4, hasta que el nivel de gasolina se situase nuevamente dentro de los parámetros permitidos.
Miguel, paró durante unos instantes y se secó con un pañuelo algunas gotitas de sudor que se habían formado en su frente, como si lo que nos acababa de explicar le produjese cierta tensión. Entonces nos miro a todos y dijo:-¿alguien quiere preguntar algo?, nadie parecía querer decir nada.
-bueno, entonces prosigo.
-Sí, perdona, -le interrumpí- quería hacerte una pregunta ¿si se abre esa rejilla no funcionaría mejor la maquinaria?,
-No, contestó de modo tajante, ésta es la rejilla de las emergencias, nuestras instalaciones funcionan perfectamente con las restantes, no necesitan de ningún suministro adicional, de hecho, el fluido que sale de ella no sirve para que nuestra maquinaria aumente su rendimiento, sino para llenar nuestros tanques auxiliares (nos hace más gordos).
-Alguna pregunta más inquirió Miguel. ¿No?, pues se acabó la visita, muchas gracias a todos".
miércoles, 12 de diciembre de 2012
HÍGADO GRASO Y COLINA
El hígado graso es una enfermedad que afecta casi a un tercio de la población mundial, y suele estar asociada al consumo básicamente de alimentos muy glucémicos (glucosa, harina...), el alcohol y la fructosa, y la propia grasa. También suele estar presente en personas obesas con resistencia a la insulina o con diabetes tipo 2.
Cuando se consume más energía de la que necesita el propio organismo, el hígado tiende a convertir dicho exceso en grasa. No todos los alimentos producen dicha necesidad acuciante, pero parece ser que cuanto más tóxico sea un alimento, más prisa se dará el hígado para transformarlo en grasa, y exportarlo fuera mismo. Éstos alimentos que pueden resultar tóxicos son los ya mencionados, alcohol, fructosa, y glucosa principalmente.
Hasta aquí todo parece perfecto, el hígado convierte el exceso de energía en grasa y la exporta fuera, en concreto al tejido adiposo, es decir nos hace más gordos. Pero ¿qué ocurre cuando el hígado ya no puede sacar esa grasa?, pues que se acaba degenerando en lo que se conoce como Hígado Graso, es decir acumulación de grasa en el hígado.
En un principio, el hígado puede manejar cierta cantidad de grasa, pero la saturación del hepatocitos produce finalmente una inflamación, lo cual activa las células estrelladas productoras de colágeno (también son activadas por la insulina y leptina)seguida de lesión hepatocelular y fibrosis con depósitos de tejido conectivo y remodelación de la estructura básica del hígado.
En un principio, el hígado puede manejar cierta cantidad de grasa, pero la saturación del hepatocitos produce finalmente una inflamación, lo cual activa las células estrelladas productoras de colágeno (también son activadas por la insulina y leptina)seguida de lesión hepatocelular y fibrosis con depósitos de tejido conectivo y remodelación de la estructura básica del hígado.
Por otro lado sabemos que cuando se elevan los niveles de insulina, ésta estimula la lipogénesis hepática, por activación de la Acil CoA Carboxilasa, y además esta aumenta la formación de Malonil CoA que acaba bloqueando la entrada de ácidos grasos para su oxidación en la mitocondria, lo que ocasiona que se incremente los niveles de ácidos grasos libres tóxicos en el hepatocito.
La adiponectina (recordemos que ésta es inversamente proporcional al Indice de Masa Corporal), al aumentar la oxidación hepática de ácidos grasos, tiene un efecto protector contra el desarrollo de hígado graso. Esta hormona también actuaría sobre las células estrelladas inhibiendo la progresión a fibrosis hepática.
Que significa ésto, que para evitar o revertir un hígado graso, tenemos varias estrategias:
-Reducir los niveles de insulina, para evitar la lipogénesis en el hígado, y disminuir así la formación de Malonil CoA con el fin de restaurar la normal entrada de ácidos grasos a la mitocondria para su oxidación.
-Reducir nuestro IMC, es decir hemos de bajar de peso sí o sí, de éste modo aumentaremos los niveles de adiponectina, con lo que aumentamos la oxidación de ácidos grasos, e impediríamos la activación de las células estrelladas que contribuyen ala fibrosis del hígado.
-Aumentar el consumo de Colina, parece ser que el hígado graso se asocia a la insuficiencia de fosfatidilcolina, necesaria para la fabricación del colesterol VLDL que elimina los trigliceridos desde el hígado. Aunque la colina puede ser sintetizada en el intestino a partir del ácido fólico, vitamina B12 y metionina (contenida en alimentos como carnes, pescados, huevos, lácteos, castañas, nueces, etc), en éstos casos las necesidades pueden estar ampliadas, por ello incluir alimentos ricos en colina como yema de huevo y vísceras principalmente, podría ser consecuente.
-Eliminar los principales causantes de ésta sobrecarga: fructosa, alcohol, alimentos de elevado indice glucémicos (harinas, azúcares, cereales refinados, etc).
-Los excesos, como bien dice la frase, se pagan. Es decir cualquier cualquier alimento consumido que supere las necesidades reales del organismo será convertido en grasa. La única manera que tiene el organismo de manejar ese exceso de energía, venga de donde venga: hidratos, grasas o proteínas, es convertirlo en grasa.
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