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jueves, 14 de agosto de 2014

AL FINAL, ¡FRACASARÁS!

   Mientras que una pequeña parte de la población disfruta de un peso adecuado gracias a un metabolismo altamente eficaz, otra gran parte presenta, en mayor o menor medida, serias dificultades para mantener el peso óptimo, y esta cuestión empeora con el paso del tiempo.

  ¿Cuál puede ser la receta secreta para lograr mantener de modo indefinido un peso adecuado?. La verdad, es que esa receta existe pero de secreta tiene poco. Quizás por ese motivo, no se indaga nunca en lo evidente, y se busca, por contra, todo aquello que resulta raro, exótico o increíble, y si además requiere poco sacrificio, mejor que mejor. Pero ahora supongamos que en realidad esa píldora milagrosa existiese de verdad, ¿sería adecuado su uso?. No, rotundamente no. Si queremos lograr una pérdida de peso perdurable, las píldoras fracasarán siempre en el largo plazo debido a la tolerancia progresivamente adquirida, al no ser que fuésemos incrementando también la dosis consumida, algo que podría elevar los efectos adversos con el transcurrir del tiempo. Por tanto, debemos evitar y desconfiar del uso de cualquier sustancia que manifieste ese potencial. Para este menester ya disponemos de las herramientas más eficaces que podemos usar: la dieta, el entrenamiento y el descanso. ¡Claro!, esto es lo de siempre, y también fracasará en el 90% de los casos. ¡Es verdad!, no voy a negar que esto es lo que sucederá casi con toda seguridad... Entonces, ¿estamos abocados al fracaso en cualquiera de los casos?. No necesariamente, aunque con ello hay que contar. Pero creo que esas herramientas que todo el mundo "conoce" podrían no estar siendo utilizadas adecuadamente, tan sencillo como eso. 

   Hemos visto que en muchas ocasiones se emplea la restricción calórica en sus diferentes versiones para inducir una adecuada pérdida de peso: baja en hidratos de carbono, baja en grasas y por supuesto alta en proteínas; cada una de ella cuenta con sus defensores y sus detractores. Pero además de estas variantes en cuanto a la composición de macronutrientes se refiere, con el tipo de actividad física a seguir la cosa no parece tampoco simple, ni mucho menos. Unos dirán que el HIIT es mejor que el entrenamiento aeróbico continuo, otros dirán lo contrario, y lo mismo sucederá con el HIT frente al uso de intensidades inferiores. Aunque las dudas también aparecerán con el tiempo óptimo que se debe emplear para lograr los fines pretendidos. Lógicamente con este panorama, decir que la mejora de la composición corporal se consigue con dieta, ejercicio y descanso es no decir mucho, o mejor dicho, es no decir nada en absoluto.

  Empecemos con la DIETA. ¿Cuál debería ser la dieta más adecuada para incentivar la pérdida de peso?. Cualquiera de ellas podría ser satisfactoria para dicho fin..., y no, no me he vuelto loco. Esto requiere algunas matizaciones para no sacar conclusiones precipitadas. Se puede perder peso en un dieta alta en hidratos, en una dieta alta en grasas y en una dieta alta en proteínas, y todos, seguramente, conozcamos a alguien que en cualquiera de ellas lo haya conseguido. Por tanto, creo que la composición de macronutrientes podría no ser la clave para dicho fin, pero es verdad, que una dieta alta en proteínas y/o una dieta alta en grasas podrían tener cierta ventaja sobre una dieta alta en hidratos. La primera, por el efecto saciante de las proteínas y la segunda por la mayor estabilidad que se consigue en los niveles de glucosa. Aunque también podríamos servirnos en momentos puntuales de una dieta alta en hidratos de carbono, en este último caso para evitar declinar en exceso los niveles de leptina por la progresiva pérdida de peso, aunque esta cuestión parece funcionar mejor en sujetos delgados que en obesos (aquí). Pero también es cierto que para evitar problemas con los carbohidratos deberíamos acoplar su uso al tipo de actividad física realizada (esto lo veremos más adelante). Claro, alguno podría decir que el meollo de la cuestión se centra en el número de calorías consumidas, y en cierto modo, razón tendría. Pero centrarse en la restricción calórica presenta inconvenientes que la hacen desaconsejable a largo plazo. Es verdad que reducir la ingesta de alimentos es una de las primeras estrategias que suele ser indicadas para la pérdida de peso, pero podría ser inasumible con el transcurrir de los meses, no sólo por la oposición de nuestro metabolismo a dicha medida, sino también por algo muy importante y que parece que todos olvidamos; cuando restringimos calorías no sólo perdemos tejido adiposo, sino también masa muscular, algo que no nos podemos permitir bajo ningún concepto. Al principio puede funcionar, luego no tanto, al no ser que progresivamente sigamos disminuyendo las calorías, pero actuar de este modo sólo reducirá nuestro volumen, pero sin llegar a esa mejora de la composición corporal, que es en definitiva lo que buscamos. En otras palabras, actuar así, nos  convertirá en "gordoflacos"; en una versión reducida de nosotros mismos, pero lejos de vernos bien. Por tanto, la estrategia de reducir las calorías puede ser insostenible, no sólo por lo niveles crecientes de grelina (más hambre), sino también por la disminución de la función tiroidea, con menor concentración de T3 y aumento de su forma reversa (metabolismo reducido) y por supuesto por la disminución de la masa muscular que esta medida propicia. 

  No podemos llevar una dieta hipocalórica si nuestro objetivo es una pérdida de peso perdurable, otra cosa es que la queramos hacerlo por un tiempo muy breve y para un fin concreto, pero más allá del caso puntual no veo mayor beneficio (en este caso sería conveniente aumentar consumo de proteínas para evitar un balance de nitrógeno negativo (aquí, aquí). Seguir este camino durante mucho tiempo nos llevaría a un callejón sin salida. Entonces, ¿debo contar calorías?. No, contar calorías no sirve tampoco de mucho; yo puedo contar las que ingiero, pero difícilmente voy a calcular las que gasto, y además las imprecisiones en el cálculo nos podría llevar a descuadres importantes. Por otro lado el metabolismo bacteriano, que siempre suele obviarse, podría reintegrarnos un porcentaje variable de calorías que difícilmente podríamos calcular. Por ello, contarlas, además de poco gratificante y bastante inexacto, se acabaría descuidando con el tiempo.

   La verdad es que hemos avanzado muy poco, por no decir casi nada, y creo, más bien, que con lo visto hasta ahora habrá más dudas que certezas..., pero sigamos...

   Si no cuento calorías, ¿cómo sabré la cantidad que he de comer?. No necesitamos contar, este proceso debe regularse de modo natural en nuestro organismo, aunque para que se calibre adecuadamente necesitaremos bastante tiempo..., pero como no tenemos prisa, simplemente debemos esperar pacientemente a que esto suceda. La cuestión es que sólo ocurrirá  si empleamos alimentos "naturales". Cuanto menos procesados o elaborado sea nuestra comida, más fácil será este ajuste a nivel hipotalámico. La comida altamente palatable junto a determinados aditivos alimentarios podrían dificultar este proceso llevándonos a consumir más calorías de las que realmente necesitamos. 

  ¡Vale!, sabemos ya que no debemos restringir las calorías y, por tanto, tampoco es necesario contarlas..., entonces,¿qué se supone que debemos hacer?, recuperar la sensación auténtica del hambre, diferenciando cuando los motivos que nos arrojan a la nevera obedecen a una pura necesidad fisiológica de la simple gula por desesperación, frustración, depresión o aburrimiento. Esto es muy importante, y en determinados casos puede resultar difícil de distinguir, por ello, creo que lo más razonable sería interceder en este proceso sutilmente eligiendo arbitrariamente tres únicas comidas, de este modo, garantizamos una fluctuación razonable en los niveles de glucagón e insulina, y si la composición de nuestra dieta es la adecuada deberíamos poder mantener el hambre más o menos bajo control entre las diferentes ingestas. 

  Pero, ¿cuál debería ser la composición óptima de nuestra comida?. La respuesta es, depende. El mayor éxito en una dieta alta en hidratos vs alta en grasas, puede depender de la sensibilidad que tengamos a la insulina. Los más sensibles pueden encontrar que una dieta con más carbohidratos puede ser una opción razonable, en cambio los resistentes a la insulina podrían beneficiarse de una low carb o incluso cetogénica (aquí). ¿Y cómo lo sabemos?, bueno una simple analítica podría indicarnos este extremo. Si nuestra glucosa en ayunas o postprandial permanece elevada nos estaría dando las pistas de por donde debemos continuar. Bueno, con esto ya tenemos una posible orientación. 
  
   Al principio de este post también he comentado que una dieta con una mayor ingesta de proteínas podría ser beneficioso por su efecto saciante, pero además podríamos obtener otros beneficios añadidos, como evitar el catabolismo muscular (aquí) y mantener con más facilidad el peso perdido (aquí). Esto nos está dando otra idea de cómo enfocar nuestra dieta, que no deberá ser, recuerdo, restringida en calorías en el largo plazo. La verdad es que esto puede parecer extraño, pero si pretendemos mejorar la composición corporal, es decir, disminuir el tejido adiposo y aumentar la masa muscular deberemos acercarnos lo más posible al equilibrio calórico, siendo el ejercicio físico el que dirima la tendencia final. Y con esto entramos en la parte que para mí resulta más complicada:LA ACTIVIDAD FÍSICA.

  Al final, hemos visto que la pérdida de peso puede no depender tanto de la composición de macronutrientes, aunque en función de nuestra flexibilidad metabólica, podríamos obtener algunos beneficios adicionales en una versión más baja o más alta en hidratos. Y aunque tampoco debe depender esta cuestión del número de comidas, creo razonable evitar constantes asaltos a la despensa, y por ello la cifra arbitraria de 3 comidas me parece en cierto modo algo razonable para empezar. 

  Pero centrémonos en la actividad física. Cómo dije al principio de este post, algunos hablan de la supremacía de los HIIT, otros en cambio, de la importancia del entrenamiento continuo y moderado, y por supuesto, otros tantos, aparecen como defensores de ambos. Pero con la actividad física podría pasar lo mismo que con la resistencia a la insulina y la dieta. Si somos resistentes a la insulina (o diabéticos tipo 2) la frecuencia de los HIIT debería limitarse por un menor relleno de glucógeno muscular (aquí), además si la dieta elegida, al ser resistentes a la insulina, ha sido la versión baja en hidratos de carbono esta cuestión podría acentuarse aún más, al depender mayormente de la gluconeogénesis. En cambio si nuestra sensibilidad no se ha visto alterada pese al sobrepeso, podríamos priorizar su uso, y máxime si nuestra dieta se enfocó en una alta en carbohidratos. Pero una cosa debe quedar clara, ambos tipos de ejercicios deben ser realizado, sólo debemos ajustar la frecuencia y el volumen de cada uno en función de la dieta y la flexibilidad metabólica.

  Los principios más importantes para conseguir la pérdida de tejido adiposo y el aumento de la masa muscular se encuentran en la PROGRESIVIDAD, la CONSTANCIA y la DEDICACIÓN, sin ellas fracasaríamos casi con toda seguridad. Es cierto que existe cada vez una mayor conciencia de la importancia que tiene el deporte, y que éste constituye una parte fundamental para lograr la mejora de la composición corporal (para mí sin duda la parte más importante, pero sobretodo cuando se dispone de flexibilidad metabólica, porque en esta situación tendrá menos importancia la composición de la dieta). Pero intentar arreglar un sobrepeso con sólo alta intensidad, puede resultar una tarea ardua e infructuosa. Sí, funciona en el corto plazo, pero nosotros vamos más allá. Si queremos cambiar hábitos, debemos conseguir que la actividad física sea algo perdurable, que forme una parte inseparable de nosotros mismos, y para ello debemos ir poco a poco, de menos a más, siempre a más. Porque al final el tiempo dedicado al ejercicio podrían ser el factor determinante (aquí)

  Desviando un poco el tema, aunque no mucho, no es infrecuente observar la amplia la asociación que se ha realizado entre paleodieta y crossfit. Podríamos pensar que la forma ancestral de alimentarse, con un dieta de baja en hidratos de carbono o cetogénica junto a este tipo de entrenamiento podrían ser efectivos para la gran mayoría, pero la verdad es que mi experiencia me dice que sólo un porcentaje muy bajo conseguirá finalmente esa mejora tan ansiada. Es cierto, las dietas bajas en hidratos, junto a entrenamientos de muy elevada intensidad pueden conseguir efectos dramáticos en muy poco tiempo y máxime si añadimos ayunos intermitentes, esto nos podría animar a proseguir por este camino, pero como dije anteriormente las cosas no son como empiezan, sino como acaban, y mucho me temo que la gran mayoría volverá a sus orígenes con el transcurrir del tiempo, y no ya porque nos cansemos del enorme sacrificio que esto conlleva, sino porque la pérdida de rendimiento podría ser muy acusada para algunos, sin tener en cuenta otros efectos adversos, no voy a referirme nuevamente a ellos porque lo he tratado en otras ocasiones, pero sólo indicar que esto pasa (más información aquí). Pero como señalé anteriormente, debemos acoplar el consumo de hidratos de carbono a la intensidad del ejercicio; si consumimos muy pocos y nuestro entrenamiento es de muy alta intensidad, podríamos aumentar los niveles de cortisol, reduciendo a la par los de IGF-1, testosterona y T3, aumentando su forma reversa..., algo que no situará justamente en el lugar opuesto al pretendido.

  Muchos de los que habéis empezado a leerme ahora, posiblemente no sepáis del experimento que llevé acabo, hace ya algún tiempo, con el fin de ver si era capaz de llegar al sobreentrenamiento mientras realizaba una dieta paleo muy baja en hidratos además de realizar ayunos diarios de 18-20 horas. Bueno, después de entrenar durante tres meses seguidos sin descansar un sólo día y doblando entrenamientos, la verdad es que no, no me acerqué ni de lejos a dicho estado, de hecho diría que me situé en un punto bastante alejado, y eso sin contar con la alta motivación por entrenar que tenía cada día. En aquel momento mi alta intensidad se limitaba a sólo tres días a la semana (40 minutos cada sesión), y el resto se basó en el aumento progresivo del tiempo dedicado al aeróbico de moderada intensidad (120-140 pulsaciones, a veces algo más). Y las consecuencias de todo esto se tradujo en el mantenimiento de la masa muscular y una gran pérdida de tejido adiposo. Pero, si yo diariamente me hubiese limitado a la alta intensidad en lugar del ejercicio aeróbico moderado, ¿los resultado habrían sido los mismos?, lo más normal es que me hubiese acercado al sobreentrenamiento con relativa facilidad (luego lo veremos). ¿Qué quiero decir con todo esto?. Que si pretendemos mejorar la composición corporal, la intensidad moderada no debe ser infravalorada, y también debería formar parte de nuestro arsenal, porque con ella podremos hacer el ajuste calórico que en principio no hicimos con la dieta;y digo en principio, porque progresivamente está cuestión será resuelta por nuestro propio sistema hormonal, que con el transcurrir del tiempo nos demandará exactamente las calorías que necesitamos. Aunque todo sea dicho, tratar de mejorar con exclusividad con ejercicio aeróbico tampoco es el camino a seguir. El entrenamiento con resistencias es fundamental para aumentar los niveles de testosterona, y cuanto mayor sean las concentraciones de esta hormona, mayor será la sensibilidad a la insulina (aquí), pero, ¡ojo! el exceso de entrenamiento puede alterar la relación T/C, con un disminución de  los niveles de testosterona y un aumento de los niveles de cortisol, lo que puede alterar dicha sensibilidad. 

  Según diferentes estudios, los entrenamientos HIIT pueden ser un instrumento adecuado para aumentar la sensibilidad a la insulina, y esto es más acusado incluso para las personas resistentes a la insulina o diabéticas tipo 2 (aquí, aquí), lo que nos podría hacer pensar que esta supremacía de los HIIT debería orientar nuestro entrenamiento a esta modalidad, y en cierto modo podría ser cierto, pero si se trata de aumentar la pérdida de grasa y mejorar su distribución, ¿seguirían siendo los HIIT la mejor opción?, la respuesta podría ser que no, en este caso el vencedor sería el vilipendiado ejercicio aeróbico continuo, al menos en personas inactivas con sobrepeso (aquí), entonces ¿con qué nos quedamos...?. 

  Como señalé, las horas dedicadas al ejercicio físico serán de vital importancia. En este sentido podríamos pensar que hacer 30 minutos, tres días a la semana, de entrenamiento de alta intensidad sería suficiente para lograr un físico espectacular, pero esto sólo será cierto para unos pocos casos. Si nuestra masa muscular es escasa y nuestro tejido adiposo elevado, ESTO NO SERÁ SUFICIENTE, aunque haciéndolo podamos mejorar durante unos cuantos meses. 

  Actuar de este modo tan ingenuo es como pretender ganar una guerra con un ejercito que no ha sido preparado para el combate real, si de buenas a primera nuestros músculos reciben un bombardeo con artillería pesada, lo más normal es que la moral se venga al suelo rápidamente, dificultando la reconquista del terreno. Pero si empezamos adiestrando a nuestras fibras musculares, poco a poco, con ejercicios, prácticas y demás menesteres, progresivamente se irán capacitando para soportar el fuego real, que a buen seguro vendrá con el tiempo, pero para cuando esto suceda, nuestro físico ya estará preparado para soportar mayor volumen, intensidad y frecuencia de entrenamiento, y además deseosos de la contienda, pues la actividad física no será ya un castigo, sino una parte insoslayable de nosotros mismos.

   Ahora pensemos..., si realizamos con exclusividad alta intensidad, ¿cuantas horas podríamos entrenar semanalmente de este modo sin caer en el agotamiento?, ¿3?, ¿4?, ¿5?, ¿10...?, en cambio, ¿cuántas horas podrías dedicarle a un entrenamiento de moderada intensidad sin llegar a esa misma situación...?. Al final, las horas dedicadas importan, y mucho. Al principio del post hablaba de la tolerancia que se adquiere con el tiempo por el uso de determinadas sustancias "milagrosas" (o venenosas), pero lo mismo sucede con el ejercicio, para que este surta efecto debemos administrarlo con cautela y de forma progresiva; si empezamos con cantidades excesivas anularemos esa capacidad de mejora..., pero incluso administrándolo de modo sutil esa tolerancia aparecerá con el tiempo, lo que nos obligará a periodizar, para recuperar el estimulo positivo de la actividad física.  

   Al final con todo este rollo (espero no haber aburrido mucho) lo que quiero decir es que no importa tanto lo que hagas para mejorar, sino que sea cual sea el camino elegido, no lo abandones nunca, porque es la constancia la única que realmente hará funcionar el método que elijas, pero si empiezas con demasiados sacrificios tendrás muchas posibilidades de fracasar. Arreglar problemas de mucho tiempo es algo más complicado de lo que parece, porque supone modificar lo que tú has sido hasta ese momento, tu esencia. Y eso difícilmente conseguirás hacerlo, por ello, lo más normal es que abandones tarde o temprano, pero si lo haces, siempre te quedará el consuelo de los tontos...

jueves, 3 de julio de 2014

RUTINA FULL BODY+

    Antes de empezar con este post, quiero que sepáis que he estado a punto de no publicarlo, os preguntareis por qué..., bueno, porque se trata de mi experiencia, algo que además de no estar avalado científicamente por nada constituye un camino que podría no ser el más adecuado para el resto, por ello espero que este post sea tomado con cautela y como algo puramente anecdótico... 

   Mientras que en la mayoría de deportes parece existir un consenso bastante definido a la hora entrenar, la metodología dentro del mundo del fitness parece diluirse en un sinfín de procedimientos que más que servir para enriquecer este deporte podría generar cierta confusión entre sus muchos practicantes.    

jueves, 10 de abril de 2014

RUTINA FULL BODY. TERCERA PARTE

    Antes de nada querría decir que este tipo de post no es precisamente de lo que más me guste escribir, lo primero, por la dificultad que entraña explicar sensaciones, lo segundo porque no me siento cómodo dando charlas moralinas (aunque a veces lo hago, es verdad), lo tercero, porque alguno podría pensar que voy de sensei o gurú iluminado, pero sinceramente, nada más lejos de la realidad. No creo en entrenamientos milagrosos o combinaciones perfectas de ejercicios que te otorguen de modo misterioso un físico espectacular. Creo que todos debemos experimentar, sentir lo que estamos haciendo, y en función de de nuestras sensaciones, cambiar; así de simple. Pero es cierto que el exceso de vehemencia con la a veces nos aplicamos, el elevado volumen de trabajo, la utilización de pesos excesivos y la falta del descanso adecuado, nos pueden conducir al estancamiento prematuro, al desgaste físico y a la lesión (de esto último sé un rato). A todos, quizás, nos guste tener referentes físicos a los que imitar, pensamos que si realizamos lo mismo que ellos seguramente nos convirtiéremos en "ellos", pero no es cierto, cada uno tiene sus defectos y sus virtudes, y no por pisar encima de las huellas dejadas, llegaremos al mismo destino, porque lo importante no es esa marca en el suelo, sino el vacío intangible que queda entre huella y huella, algo que para nosotros siempre será desconocido. 

   Y al hilo de esto, recuerdo cuando se habla del entrenamiento funcional y todas esas cosas, que se colgó una foto en internet, donde se veía un halterófilo de élite con un físico musculado y definido, realizando un movimiento olímpico con un montón de discos, y a su lado un chico joven, esmirriado y de aspecto desgarbado, con un par de mancuernas ligeras haciendo tristemente un curls alterno de bíceps, claro la gran mayoría de los comentarios alababan al primero y se mofaban del segundo. Esto me dio una enorme tristeza, pero demuestra cuál es nuestra verdadera esencia. Seguro que después de aquello muchos se pusieron a realizar "snatch" como locos, ahora me pregunto cuántos habrán conseguido parecerse al halterófilo de la foto...

  Bueno, en el anterior post hablamos de varios conceptos que tienen que ver con la intensidad del entrenamiento.
  • EL PESO O LA CARGA
  • EL TIEMPO DE DESCANSO.
  • EL TEMPO
  • EL TIEMPO BAJO TENSIÓN (TUT)
  • EL ENFOQUE.
  Cualquier modificación de los anteriores puede alterar la intensidad con la que realizamos un ejercicio. Efectivamente, el "aumento del peso", la disminución del tiempo de descanso entres series y/o ejercicios, la modificación del tempo y del TUT, o un mayor enfoque muscular pueden transformar la intensidad empleada para un ejercicio concreto. 

    Siempre se ha asociado la calidad del entrenamiento con el aumento de la intensidad, y esta última ha sido señalada como el factor clave de la hipertrofia, bueno, siempre y cuando la alimentación y el descanso procurado sean los pertinentes..., que esa es otra cuestión (otro post). Ahora ya tenemos los conceptos que vamos a manejar:
  • EL VOLUMEN, que será el número de series y repeticiones realizadas por entrenamiento.
  • LA INTENSIDAD, la "calidad" del entrenamiento que ya hemos mencionado
  • LA FRECUENCIA, el tiempo que tardamos en volver a repetir el entrenamiento de un grupo muscular concreto.
   Pero todas estas cuestiones planteadas están o, mejor dicho, deberían estar subordinadas al individuo. En el anterior post hablamos de las diferencias individuales, de tal forma, que nuestras condiciones particulares son las que deben prevalecer sobre las consideraciones propias del entrenamiento. El conocerse a sí mismo no debe plantearse como una cuestión meramente filosófica, el conocerse a sí mismo es importante para subjetivar el entrenamiento. Nuestras características son las que determinarán exactamente el entrenamiento a seguir, acoplando el volumen, la intensidad y la frecuencia adecuada. 

   Los entrenamientos estándares no tienen en consideración al individuo, y esto es algo que sin duda menoscaba los supuestos beneficios de aquello que se hace. Siempre se tiende a considerar que lo que haces te define, pero nada más lejos de la realidad. Lo que haces es algo accidental y ni mucho menos define tus capacidades. Lo que si te define es el cómo lo haces.  

  Pero siempre tendemos a buscar referentes en nuestra vida a la hora de actuar, lo que podría no atender a nuestras verdaderas capacidades, generando un profundo estado de frustración al ver como los esfuerzos realizados no tienen la recompensa esperada. Es por ello, que es necesario empezar a tener en cuenta todas estas cuestiones para intentar mejorar con progresiva eficacia. Hay deportista que pueden realizar un volumen descomunal de trabajo a una intensidad  elevada, mientras otros deben considerar hacer bastante menos, pero lo que realmente importa es que cada uno progrese a su ritmo. 

  Los entrenamientos del cuerpo completo pueden ser visto por la gran mayoría como ineficaces a la hora de lograr la tan ansiada hipertrofia muscular al considerar que unas pocas series son insuficientes para promover ese estado anabólico que sintetice mayor cantidad de proteínas musculares. Pero debemos considerar que el músculo sólo va a crecer cuando se alcance justamente el ESTIMULO ADECUADO, NI MÁS NI MENOS, y en este sentido cabría plantearse los siguientes interrogantes: 
  • ¿Qué es mejor, realizar 20 series de pectoral en una sola jornada de entrenamiento o realizar esas mismas series repartidas a lo largo de la semana?, ¿alguien lo sabe...?.
  • ¿Realizar 20 series seguidas, o repartirlas a lo largo del día?, ¿alguien lo sabe..?. 
  • ¿Podríamos alcanzar el máximo desarrollo muscular realizando únicamente 3 series por grupo muscular, 3 días a la semana...?.¿lo sabemos realmente?.
     Difícilmente vamos a poder responder a estas cuestiones si no somos capaces de salir de nuestros esquemas rígidos y buscar nuevas soluciones que se adapten a nuestras auténticas capacidades. 

   Todos podemos tener ideas sobres estas cuestiones, y es posible que incluso existan estudios sobre estos mismos planteamientos, pero..., ¿acaso se pueden realizar dos entrenamientos iguales?. Yo puedo realizar el mismo entrenamiento que tú, exactamente el mismo: series, repeticiones, tempo, cargas, descansos, etc, y a pesar de ello el estímulo que yo propicio sobre mi musculatura ser completamente diferente al tuyo, y esto es lo que en DEFINITIVA IMPORTA. Pensemos por un instante en ello. 

    Acordaros del "chascarrillo" del último post... A pesar de realizar el mismo entrenamiento, los resultados fueron, como poco, divergentes. A uno le sirvió para aumentar enormemente su rendimiento, al grueso del grupo para quedarse igual o incluso algo peor, y otros pocos definitivamente empeoraron bastante. Entonces..., ¿qué ocurrió?, ¿acaso el entrenamiento no era bueno?, no por supuesto que no, era "cojonudo", pero solo para uno. Con todo esto lo que quiero dejar claro es que los entrenamientos FULL BODY podrían ser una de las mejores opciones para muchos, y si me tengo que mojar diría que para casi todos. Tenemos que pensar que no por realizar infinidad de series por grupo muscular vamos a lograr el estimulo más efectivo que incentive el crecimiento. ¿cuántas series entonces deberíamos hacer por grupo muscular?, 2, 3, 5, 10, 12..., 20.  Bueno, ¡prueba!... Empieza siempre con muy pocas series y después de unos meses si no te convence cambia.

  La rutina que voy a poner es una típica de entrenamiento de cuerpo completo para entrenar con una frecuencia de dos o tres días a la semana. Si decidimos entrenar dos días, se realizarían 3 series por grupo muscular, en cambio si decidimos entrenar tres días, las series se reducen dos. ¿Tan sólo dos?, bueno, siempre se puede meter una serie de calentamiento que no computaría, ¿qué es poco?, NO, porque esta vez vamos a hacer las cosas bien.

  En principio, se debe empezar por el grupo muscular de mayor tamaño, y siguiendo esta premisa acabar por los grupos más pequeños:
  1. PIERNA.
  2. DORSAL.
  3. PECTORAL.
  4. HOMBRO.
  5. TRÍCEPS.
  6. BÍCEPS.
  7. GEMELOS.
  8. ANTEBRAZOS.
  9. ABDOMINALES(*)   
   Entrenamiento para dos o tres días; un ejemplo:
  1. SENTADILLAS. 
  2. DOMINADAS.
  3. PRESS BANCA.
  4. PRESS MILITAR.
  5. PRESS FRANCÉS.
  6. CURL BARRA.
  7. ELEVACIONES DE TALÓN DE PIE.
  8. CURL ANTEBRAZO SUPINACIÓN.
  9. ENCOGIMIENTOS.
    Pero esto en realidad no es lo que importa, lo realmente importante es cómo lo haremos..., esto será el grado de implicación, y la clave para ello la pondremos en la intensidad. Tenemos muchas opciones para aumentar esta implicación: el peso, los tiempos de descanso, el tempo, el tiempo bajo tensión, el enfoque. La gran mayoría suele poner el énfasis en el peso, yo también, pero después de haber mejorado todas y cada una de las cuestiones anteriores, esto en definitiva me lleva a corregir enormemente las cargas utilizadas. ¿Significa esto que el peso es lo menos importante?, NO, el peso importa, pero debe ser el justo y el adecuado. La gran mayoría de las personas que suelen entrenar en un gimnasio MANEJAN MÁS DE LO QUE REALMENTE PUEDEN, y no es una apreciación subjetiva, es una AUTÉNTICA REALIDAD. Si nuestro interés está centrado en la hipertrofia, deberemos emplear porcentajes que oscilarán habitualmente entre el 60%-85%, de nuestro máximo para una única repetición. Pero esto no es lo que suelo observar, y en muchas ocasiones se maneja el 100% (e incluso más) para 6-8 repeticiones, claro, a costa de recortar el movimiento, impulsarnos, cimbrearnos y un largo etcétera de triquiñuelas aprendidas a lo largo del tiempo gracias a hacerlo habitualmente, como poco, regular; incluso si esto no es suficiente nos servimos de un compañero de entreno. Todos sabemos que esto es totalmente cierto. Sin ir más lejos, el otro día casi me contracturo el lumbar por ayudar a alguien que no hubiese hecho ni tan siquiera una repetición. Esto, ¡NO SIRVE DE NADA!. Bueno, si nos dedicamos a la halterofilia o al powerlifting, tal vez podría entender este proceder (qué tampoco), pero para nuestro fines lo único que conseguiremos es sobrepasar con el tiempo nuestra capacidad adaptativa, tanto neural como estructural, lo que nos llevará sin duda al desgaste y a la lesión.

   Por todo esto, es importante utilizar, objetivamente, las cargas justas. Y la técnica, precisamente, debe trabajar en este sentido, evitándonos manejar pesos inapropiados. Esto es lo que he llamado en otros posts la INEFICIENCIA DEL MOVIMIENTO, es decir, intentar utilizar más energía de la que a priori puede ser necesaria para mover un peso concreto, porque no se trata de mover, que va, se trata de que ese movimiento (simple medio), nos otorgue un fin: la hipertrofia. Cuando uno trabaja de este modo debe SENTIR el grupo muscular que está implicado en el movimiento; debe poder señalarlo con el dedo perfectamente, en cambio, cuando realizamos el movimiento de modo eficiente, la musculatura no se siente del mismo modo, diluyéndose el esfuerzo en las diferentes cadenas musculares que funcionan como un conjunto que hace impreciso referir cuál es exactamente el músculo que mayormente trabaja. 

   Por esto es importante "enfocar", porque no tratamos de diluir sino concentrar en un sólo punto. Si un músculo no puede ser sentido en todo el recorrido, esa repetición no nos vale. Si no somos capaces de contraer voluntariamente el músculo al inicio de la fase excéntrica, difícilmente llegaremos a ese grado de "ineficiencia" de la que hablo. Lógicamente este proceder limitará mucho los kilos a manejar.

    No se trata de reproducir un mero movimiento, aquellos que han realizado artes marciales saben de lo que hablo. La perfección de la técnica es algo de suma importancia en cualquier deporte; en todos esta cuestión tiene su aportado dentro de un programa serio de entrenamiento. Pero en el fitness o culturismo esto parece obviarse con relativa frecuencia. A los seis meses ya pensamos que no existen secretos, y que conocemos todo, y mover grandes kilos es lo que te pone fuerte..., y es cierto, mover muchos kilos, sí te pone fuerte y también te dota de hipertrofia muscular, pero sinceramente menos de lo que realmente podríamos conseguir si hiciésemos las cosas con riguroso esmero. Debemos pensar que este deporte (no olvidemos que es un deporte) es una carrera de larga distancia..., de muy larga distancia. Los sprines rápidos generalmente ceden rápido, y aquellos atajos que te suben de nivel, además de no llevarte a ninguna parte, podrían finalizar precipitadamente tu deporte. ¿Se puede aprobar una carrera universitaria copiando?, hombre es difícil, pero por poder se puede, pero de qué te sirve tener un título que no puedes defender de ningún modo. Esto es igual; el tiempo no te otorgará el conocimiento adecuado si la dedicación principal ha sido la de llegar rápido. ¿qué contestarás cuando te pregunten sobre aquella parte que te saltaste?, simplemente balbucearás alguna improvisada mentira, porque no tendrás respuesta satisfactoria que dar. Pero bueno esto no es el tema de este post, pero no quiero dejar de pasar la ocasión para repetirlo hasta la saciedad. Los esteroides satisfacen únicamente el ego, pero no te otorgan el conocimiento. 

  Ahora, vamos a romper con todo lo que nos han enseñado, y vamos a experimentar con nuestro propio cuerpo, con la dieta, con el ejercicio aeróbico, con las cargas, con las repeticiones, con el tempo, con el movimiento, con el TUT, con las series..., vamos a tratar de sentir lo que hacemos, porque de este modo sabremos realmente quienes somos y donde está el límite. Vamos a emplear nuestra energía sabiamente, sin desgastarnos inútilmente en entrenamientos de mentiras, diseñado por superdotados genéticos o consumidores de esteroides. 

1ª parte: http://nutrientrena.blogspot.com.es/2014/03/rutina-full-body-pero-antes-hagamonos.html

2ª parte: http://nutrientrena.blogspot.com.es/2014/03/FULL-BODY-II.html

miércoles, 13 de noviembre de 2013

PARTE 10ª. PROTOCOLO PARA RECUPERAR LA FLEXIBILIDAD METABÓLICA. INEFICIENCIA DEL MOVIMIENTO III

      En el anterior post, vimos que el movimiento puede ser realizado de manera eficiente, economizando fuerzas, o todo lo contrario, de manera ineficiente, empleando más energía de la necesaria; esto último podría parecer un tanto absurdo, pues atenta contra la lógica de hacer las cosas. Está claro que emplear más recursos para conseguir un fin es, en principio, una idea descabellada, pero si lo analizamos, quizás descubramos que la ineficiencia puede ser el camino más corto para conseguir unos objetivos concretos, en este caso, el desarrollo natural de la masa muscular. Imaginemos que trabajando de este modo podemos conseguir antes los objetivos marcados, ¿no sería un claro ejemplo de eficiencia en el largo plazo?, supongo que sí, ¿verdad?. Pero,¿por qué podría suceder esto?, las diferencias podrían tener que ver con la forma de plantear las cosas; mientras unos se enfocan en el manejo de los kilos como la forma más adecuada para desarrollar la hipertrofia, otros se enfocan en las sensaciones que el peso transmite en su músculo. Ahí está la clave.

viernes, 8 de noviembre de 2013

PARTE 9ª. PROTOCOLO PARA RECUPERAR LA FLEXIBILIDAD METABÓLICA. LA INEFICIENCIA DEL MOVIMIENTO II

      Como vimos en el anterior post, la contracción muscular parece ser clave para el desarrollo de la masa muscular; pero para seguir ahondando en el tema es necesario conocer algunos términos que vamos a ir empleando.

    La unidad motora puede ser definida como el conjunto formado por una neurona motora y las fibras musculares que inerva, pudiendo variar de unas pocas fibras hasta más de 200. Cuanto más unidades motoras posea un músculo mayor será la fuerza que podrá ejercer, y aunque esto viene determinado por la genética, con el entrenamiento adecuado podremos conseguir que sean más las unidades activadas en la contracción muscular.

miércoles, 23 de octubre de 2013

PARTE 7ª: PROTOCOLO PARA RECUPERAR LA FLEXIBILIDAD METABÓLICA. RUTINA DE HIPERTROFIA

   Después de la breve introducción del post anterior, ya sabemos que para conseguir unos objetivos es necesario seguir un procedimiento, un método, una rutina...,o como queramos llamarlo, ésto es "lo qué hacemos"; que será importante (pero hasta cierto punto). 

     Si nuestro interés está centrado, por ejemplo, en la hipertrofia, correr todos los días grandes distancias no es el sistema más adecuada para dotarnos de una adecuada masa muscular. Está claro que para conseguirla, ¡debemos trabajar con grandes pesos!. Bueno, no descubro nada nuevo, ésto lo sabe cualquiera, ¿verdad...?; es tan evidente, que seguro nadie lo pone en duda. Pero lo primero que debemos hacer es no secundar tan rápidamente tales afirmaciones sin estar seguro de ello. Siempre digo que cuando algo se desconoce lo mejor es emplear el sentido común, pues bien, existen casos, como éste, en el que el sentido común tampoco es suficiente como para dotarnos de una respuesta completamente satisfactoria, me explico, podemos pensar que al levantar 10 kg, en press de banca durante 10 repeticiones conseguiré un aumento proporcional en fuerza y masa muscular, pero si en lugar de esos diez kilos, levanto veinte, obtendré mejores resultados, y así, de este modo, al llegar a 100kg, mi fuerza y mi musculatura se habrán desarrollado de manera espectacular, ¿verdad?, el sentido común me dice que así será. Pero en realidad no es éste sentido el que me otorga la respuesta, sino más bien la creencia de que esto ocurrirá así. De momento, esto lo dejamos aquí, pero ya veremos en otro post como esta lógica, de andar por casa, que es el sentido común, al final, nos dice algo diferente.

jueves, 17 de octubre de 2013

PARTE 6ª: PROTOCOLO PARA RECUPERAR LA FLEXIBILIDAD METABÓLICA. HIPERTROFIA

   ¿Qué es lo que nos hace mejorar?

    Antes de comenzar con el entrenamiento de hipertrofia, me gustaría resolver ésta "sencilla" cuestión, pero de gran importancia para entender cuales son esos procesos que nos benefician o nos penalizan a la hora de lograr nuestras metas y objetivos. Cada uno de nosotros tiene unas específicas capacidades innatas, éstas son las características individuales con las que nacemos y que, en definitiva, podrían mostrar sutiles diferencias  metabólicas, fisiológicas, estructurales, psicológicas o intelectuales, capaces de dotarnos de ciertas ventajas o desventajas en uno o varios de estos planos, condicionando, para bien o para mal, nuestras posibilidades futuras, es decir, esas capacidades específicas y únicas, señalan nuestro posible potencial, delimitando claramente nuestro máximo e hipotético desarrollo.

lunes, 14 de octubre de 2013

PARTE 5ª: PROTOCOLO PARA RECUPERAR LA FLEXIBILIDAD METABÓLICA.HIPERTROFIA

   Seguimos con los distintos entrenamientos que vamos a realizar. De momento la prioridad es la de restablecer el adecuado uso de ácidos grasos, algo que considero fundamental por dos motivos:
  • Poder adelgazar con eficacia, en caso de ser necesario.
  • Evitar la acumulación de intermediarios lipídicos en el interior de la célula, los cuales tienen la facultad de interferir en la señalización de la insulina disminuyendo la captación de glucosa.
  Ambos motivos están relacionados con la salud, pero, ¿y el rendimiento?, lógicamente el máximo en nuestra capacidades, solo puede venir dado cuando la salud está presente; pretender estirar a toda costa nuestro físico con el fin obtener el máximo rendimiento solo podrá traer problemas en el futuro. 

sábado, 12 de octubre de 2013

PARTE 4ª: EMPEZANDO A OXIDAR LOS ÁCIDOS GRASOS

Repasemos las patas de nuestra silla:

  • 1º VOLUNTAD
  • 2º RELAJACIÓN-MEDITACIÓN
  • 3º ENTRENAMIENTO
  • 4º NUTRICIÓN
 De momento solo hemos hablado algo de ENTRENAMIENTO y NUTRICIÓN, pero antes de proseguir es necesario recapitular lo visto hasta ahora. 

  En relación al entrenamiento, he comentado que este puede ser de dos tipos de intensidad: el de moderada a baja intensidad (BMI)y el de alta intensidad (AI). Mientras que el primero debe realizarse durante todos los días de la semana, el segundo, tendríamos suficiente con hacerlo dos o tres veces. Significa esto, que el día que realicemos alta intensidad también deberemos realizar el de baja, por tanto, necesitaremos una hora y media para completar el entrenamiento. Las opciones que se nos presentan son las siguientes:

  1. Realizarlo todo seguido.
  2. Fraccionarlo en dos partes; primero el aeróbico, y luego, en otro momento del día, el "anaeróbico", o viceversa, primero alta intensidad y luego el de intensidad inferior.

jueves, 10 de octubre de 2013

PARTE 3ª: EMPEZANDO A OXIDAR LOS ÁCIDOS GRASOS

En ésta primera fase hay cosas que debemos tener en cuenta:

  •  No vamos a realizar ayunos intermitentes prolongados. De momento, nos contentaremos con tres comidas diarias.
  •  Nuestra alimentación debe ser moderada y equilibrada. Esto quiere decir que debemos ser comedidos con las calorías ingeridas, pero además procuraremos que no sea excesivamente alta en grasas y ni mucho menos cetogénica. 
  • Haremos ejercicio suave y prolongado. Deberá ser a diario, fines de semana también. Se empezará con media hora pero progresivamente lo aumentaremos hasta llegar a una hora al día. Se puede elegir cualquier actividad que lo permita, como andar-correr, nadar, pasear en bicicleta, o ejercitarse en cualquier máquina que haya en un gimnasio, como puede ser el Remo, Step, etc. Evitaremos no obstante las clases colectivas (de momento), por la tendencia a trabajar en un umbral de pulsaciones demasiado elevadas. Lo mejor es variar de ejercicio, cuanto más mejor. De lo que se trata no es simplemente acumular "horas de vuelo", sino también, que impliquemos a distintos grupos y fibras musculares. Tratamos de aumentar el número de mitocondrias, y estas serán creadas, única y exclusivamente, en las fibras musculares trabajadas. 
  • Reservaremos dos(para los que se inician) o tres días a la semana para realizar ejercicios intensos. Como pude ser el entrenamiento de pesas o crossfit (aunque luego matizaré algo sobre este último), pero no más de 30 minutos.

miércoles, 9 de octubre de 2013

PARTE 2ª:EMPEZANDO A OXIDAR LOS ÁCIDOS GRASOS

   En anteriores post, siempre avancé la importancia que tiene oxidar adecuadamente los ácidos grasos..., quizás ésa sea la clave para evitar los problemas metabólicos que suelen estar tan presente en la actualidad, la pregunta es: ¿cómo podemos lograrlo?

  Pero antes de continuar con el tema de éste post, quiero hablar de "las patas de la silla", (je,je). Habrá cuatro temas principales que se irán interrelacionando constantemente en éste protocolo o método de recuperación metabólica que son: nutrición, entrenamiento, voluntad y relajación-meditación. Estás son las cuatro patas de la silla..., todas son importantes, aunque tal vez unas más que otras; aunque sí tuviese que decantarme por un orden concreto elegiría, de mayor a menor importancia, el siguiente: voluntad, relajación-meditación, entrenamiento y nutrición. Voy a explicar brevemente el porqué de esta secuencia.

martes, 8 de octubre de 2013

PARTE 1ª: PROTOCOLO PARA RECUPERAR LA FLEXIBILIDAD METABÓLICA.

     Creo sinceramente que a pesar de la mucha información que sobre la paleodieta circula por la red, falta algo que para mí es de suma importancia: EL ORDEN EN EL QUE HACER LAS COSAS. No es infrecuente leer sobre determinados temas un tanto recurrentes dentro del mundo paleo, como puede ser la cetosis, las dietas low carb o altas en grasas, de los ayunos intermitentes, de la fructosa, de la termogénesis, del omega-3, del colesterol, de las grasas saturadas, de las grasas trans, de los azúcares, de la tiroides, del hígado, de hormonas..., de muchas hormonas, pero además también se suele (o solemos) señalar, de manera reiterada, a ciertos alimentos como los culpables de haber sumido al ser humano en una destrucción sin precedentes, mientras que a otros los elevamos, casi casi, a la categoría de divinos por sus excelentes propiedades naturales; pero si a todo esto, ya de por sí complicado, le añadimos el tipo de entrenamiento o actividad física que resulta más adecuado a nuestro estilo paleo, conseguimos que  la confusión domine completamente el panorama.

viernes, 14 de junio de 2013

DÍAS DE ENTRENAMIENTO MUY INTENSO A LA SEMANA

   Pudiera parecer que no presto el mismo interés a los deportes de alta intensidad, que a los de moderada y baja, pero ésto no es así, simplemente considero que las intensidades elevadas han de tener una frecuencia adecuada para evitar sobrecargas innecesarias, no sólo a  músculos, ligamentos y articulaciones sino también a nuestro Sistema Nervioso Central (SNC). Ésta fatiga central es algo que ha de ser tenido en cuenta, máxime si se realizan ayunos y nuestros niveles de glucógeno previo son bajos, como vimos anteriormente.

   Pero la cuestión es, la siguiente: ¿cuántos días a la semana se puede entrenar con intensidades muy elevadas?, pero como siempre la respuesta no es sencilla, porque es algo que cae en la esfera de lo subjetivo. Por regla general, creo que ese número de días a la semana podría rondar entre dos y tres, nada más. Significa ésto, que rutinas dividas del cuerpo realizada 5 ó 6 veces a la semana pueden ser excesivas para la gran mayoría de las personas. No quiero decir que no se puedan realizar, de hecho constituyen la forma habitual de entrenar en la mayoría de los gimnasios, pero el que se haga no quiere decir que sea lo más efectivo.

lunes, 10 de junio de 2013

¿CÓMO EMPEZAR CON LA PALEODIETA? (continuación, el ejercicio físico)

   Parece que ésto de empezar con la paleodieta es mucho más complicado de lo que parece, pues con éste ya son tres los post dedicados, pero ahora al plasmar los puntos importantes nos daremos cuenta que la gran mayoría de lo escrito no son más que meras matizaciones que he ido empleando con el fin de hacerlo más comprensible y ver de éste modo ver el impacto real que ésta dieta puede representar en nuestra salud. Por tanto, resumo lo dicho hasta ahora:

 1.- La dieta paleo, se basa en alimentos naturales y ancestrales.

  2.-En virtud de lo dicho en el primer punto, se limitan (mejor que prohibir, ¿verdad?), los alimentos que no son ancestrales como los cereales, legumbres y lácteos. Claro, ésto debe tener nuevamente algunas matizaciones.

martes, 28 de mayo de 2013

FACTORES DETERMINANTES DE LA HIPERTROFIA

"El factor clave para inducir el crecimiento muscular es la INTENSIDAD"  

     Ésta frase que suele ser repetida hasta la saciedad como si de un mantra se tratase, parece encerrar en sí misma una verdad ineludible, pero cuando la analizamos más profundamente nos damos cuenta que el término "INTENSIDAD" por sí solo no es suficiente como para reflejar la metodología empleada para hacer de ésta frase una verdad incuestionable. 


      En un principio, podemos considerar que INTENSIDAD es la cantidad de trabajo realizado por unidad de tiempo, es decir, cuanto más kilos seamos capaces de mover en el menor tiempo posible será mucho mejor. Pero mejor, ¿ para qué?, ¿para el desarrollo de la masa muscular...?, bueno, como muchas otras cosas en la vida..., depende.


martes, 21 de mayo de 2013

EL DESARROLLO COMPLETO DE LA MASA MUSCULAR III

El día anterior hablamos de la importancia de limitar las inercias creadas por el movimiento, para incidir de forma más precisa en el desarrollo de nuestra masa muscular. De ésta forma, además de conseguir una mayor hipertrofia, también limitamos el impacto en nuestra articulaciones al evitar el uso de pesos excesivos.

En resumidas cuentas, de lo que se trata es de LIMITAR el peso, las series y las repeticiones, aunque matizo éste último punto; cuando se realiza una serie se tiende a forzar al máximo con tal de arrancar alguna repetición extra, aquí en cambio de lo que se trata es de ir ajustando la técnica y la velocidad de ejecución de tal forma que el coste energético sea cada vez mayor, y en lugar de hacer más podamos hacer menos repeticiones. Cuantas menos podamos hacer significa que más INEFICIENTE  ha resultado el ejercicio porque habremos movido menos kilos y con un mayor coste energético (por tanto, más positivo para nuestros fines); el objetivo es buscar LA DIFICULTAD DEL MOVIMIENTO, para llegar a fatigar lo más rápido posible nuestras fibras musculares.

lunes, 20 de mayo de 2013

EL DESARROLLO COMPLETO DE LA MASA MUSCULAR II

    En el anterior post hablamos de la importancia de la masa muscular, y como hay que diferenciar en su formación entre el movimiento y el trabajo. Mientras que el primero es fundamental para la práctica de cualquier deporte, el segundo es la forma adecuada de desarrollar nuestro tejido muscular.

 Con el MOVIMIENTO pretendemos sencillamente un desplazamiento con el menor coste posible a nivel energético, de tal forma que podamos prolongar una acción de forma indefinida con el menor desgaste posible. En cambio con el TRABAJO buscamos precisamente lo contrario, es decir la fatiga precipitada de nuestra fibras musculares por movimientos ejecutados en los rangos más inadecuados (por coste energético) de una palanca muscular.

Cuando observamos la forma de ejecutar los distintos ejercicios de levantamiento de pesas en cualquier sala de musculación, lo que que percibimos es sencillamente movimiento y muy poco trabajo. Cuando elevamos un peso tendemos a buscar, de forma inadvertida, una ejecución eficaz que sea reproducible el mayor número de veces posible economizando nuestras energías, de tal forma que hacemos del movimiento algo EFICAZ. Ésto es positivo, en deportes que se requiere un desplazamiento o una duración determinada, pero no para trabajar nuestras fibras musculares a lo largo de todo el rango de movimiento.

viernes, 17 de mayo de 2013

EL DESARROLLO COMPLETO DE LA MASA MUSCULAR

Nos podemos preguntar si  aumentar nuestra masa muscular es positivo, eficaz y necesario, o por contra, podemos considerar que aumentar nuestro tamaño es simplmente una cuestión de ego.  La verdad es que cada uno puede tener su propio criterio, respetable ciertamente, pero hemos de entender, que la masa muscular siempre es algo que hemos de considerar como positivo, y simple consecuencia de nuestro entrenamiento (siempre y cuando esté bien planificado, que ésa es otra)

Soy de la opinión que nuestro músculo ha de ser el adecuado para el deporte practicado, y ¿qué entiendo por adecuado?, ¿mucho?, ¿poco?, ¿regular...?.Por ejemplo, pensemos en un arte marcial como puede ser el Taekwondo, donde se prima aspectos como la velocidad, la agilidad, la flexibilidad y la resistencia, es necesario una masa muscular exagerada para el buen desempeño de ése deporte, sin duda no.

jueves, 11 de abril de 2013

HIDRATOS DE CARBONO DESPUÉS DEL ENTRENAMIENTO

¿Es necesario consumir hidratos de carbono después de un entrenamiento de alta intensidad?

 Parece que lo más acertado es rellenar rápidamente los depósitos de glucógeno depleciados, porque de éste modo gracias al aumento de los niveles de insulina favorecemos un ambiente anabólico. Hay que recordar, que la insulina se opone al cortisol liberado, y de éste modo evitamos que en ese catabolismo muscular, que se produce después de un entrenamiento intenso, nuestra musculatura siga degradándose para fomentar el proceso de GLUCONEOGÉNESIS (utilización de  ciertos aminoácidos para obtener glucosa), y posterior GLUCOGENOGÉNESIS (la síntesis de glucógeno a partir de la glucosa-6-fosfato). Éstos procesos están fomentados, como ya hemos dicho, por altos niveles de insulina propiciados por una ingesta alta de carbohidratos. Cuanto más alto sea su índice glucémico, más rápido es éste proceso...¿verdad?. Pues yo no estoy tan seguro. Me explico, cuando realizamos un ejercicio de alta intensidad nuestro glucógeno muscular y hepático se encontrarán parcialmente depleciados, ésto es lógico, pero hemos de pensar que tras un esfuerzo intenso se habrá generado una gran cantidad de lactato, el cual como ya vimos es un sustrato energético que puede ser utilizado para:

viernes, 15 de marzo de 2013

PALEODIETA, CORTISOL Y ENTRENAMIENTOS DE ALTA INTENSIDAD


   Quizás soy bastante reiterativo con el tema del estrés y el cortisol, pero creo percibir una tendencia bastante marcada que se está produciendo con el seguimiento de la paleodieta.

   Por regla general, el perfil de quien se acercan a la paleodieta muestra claramente una tendencia a la realización de actividades deportivas, con una clara preocupación por mantener un peso corporal adecuado y enmarcado dentro de un estilo de vida más saludable.

   Pero en éstos fines tan loables a veces se introducen elementos distorsionadores propios del ser humano, entre los que destaco la tendencia a resultados rápidos. Y es en éste sentido donde me preocupa la asociación de pérdida de peso, dietas cetogénicas, ayunos y entrenamientos de alta intensidad.