La importancia de una alimentación rica y nutritiva no solo es una cuestión de vital importancia que atañe a nuestras propias células sino que la cantidad y calidad de lo que ingerimos también adquiere una relevancia extrema para lograr un equilibrio adecuado entre las diferentes colonias de bacterias que cohabitan en nuestros intestinos.
Las diferencias entre la flora intestinal de personas delgadas y obesas es algo que nos debería hacer recapacitar, y máxime cuando experimentalmente se ha podido inducir obesidad en ratones que no lo eran simplemente por el trasplante de las bacterias de uno a otro. Pero la cuestión no solo atañe a la mayor capacidad que tienen algunas de estas bacterias para degradar alimentos previamente indigeribles y posibilitar una mayor absorción de calorías en forma de glucosa y ácidos grasos de cadena corta. Las bacterias de nuestro intestino también adquieren una importancia extrema en lo que se conoce como inflamación orgánica bajo grado, algo que podría causar una insensibilización a la insulina y derivar en problemas metabólicos mayores, como puede ser la diabetes tipo II.