Hace tiempo escribí un post sobre si era buena idea estirar o no..., se que hay estudios que indican que sí se debe estirar, y otros en cambio, no parecen encontrar argumentos positivos para hacerlo, no obstante éstas tendencias encontradas parecen confluir en la idea de que los estiramientos ANTES Y DURANTE la actividad no parecen reportar excesivos beneficios en cuanto a la mejora del rendimiento, ni tampoco cuando son ejecutados con el fin de evitar posibles lesiones. De este modo solo nos queda plantearnos si debemos estirar tras la finalización de nuestro entrenamiento o en cualquier otro momento alejado de la actividad deportiva, o si en realidad es mejor no estirar de ninguna de las maneras.
Generalmente, las consideraciones extremas suelen ser acertadas tan solo para un grupo muy reducido de personas, por lo que es posible que no sea el caso de ninguno de nosotros, pero creo no obstante, que es algo que debería ser considerado como una posibilidad más; pero fuera de respuestas rotundas como el SÍ o el NO, quedan un gran abanico de posibilidades que contemplan lo que puede ser considerado el termino medio.
viernes, 27 de septiembre de 2013
miércoles, 25 de septiembre de 2013
UN POCO DE TODO
Hoy leyendo algunos periódicos digitales me he encontrado con varias noticias que me han parecido llamativas:
En PRIMER lugar, en 20 minutos.es se podía leer lo siguiente "UNA CUARTA PARTE DE LOS INGRESADOS EN HOSPITALES POR ENFERMEDAD ESTÁN DESNUTRIDOS". En concreto el 23% de las personas (37% para mayores de 70). Yo ahora lo que me pregunto es si no será precisamente ese estado de desnutrición (malnutrición?) el causante (directa o indirectamente) de la enfermedad por la que se les ingresa, algo que por otro lado no aclara el artículo. Pero en la época actual donde se consume un exceso de hidratos de carbono y productos elaborados o procesados no es tan difícil (a tenor de las estadísticas) que existan carencias de nutrientes esenciales por dietas completamente desbalanceadas. (¡Ojo!, que no estamos hablando del tercer mundo).
En PRIMER lugar, en 20 minutos.es se podía leer lo siguiente "UNA CUARTA PARTE DE LOS INGRESADOS EN HOSPITALES POR ENFERMEDAD ESTÁN DESNUTRIDOS". En concreto el 23% de las personas (37% para mayores de 70). Yo ahora lo que me pregunto es si no será precisamente ese estado de desnutrición (malnutrición?) el causante (directa o indirectamente) de la enfermedad por la que se les ingresa, algo que por otro lado no aclara el artículo. Pero en la época actual donde se consume un exceso de hidratos de carbono y productos elaborados o procesados no es tan difícil (a tenor de las estadísticas) que existan carencias de nutrientes esenciales por dietas completamente desbalanceadas. (¡Ojo!, que no estamos hablando del tercer mundo).
lunes, 16 de septiembre de 2013
ALGUNAS EXPLICACIONES PREVIAS
Para mí la clave se encuentra en el uso adecuado de los lípidos como fuente principal de energía, si perdemos la facultad de utilizarlos de manera eficaz, posiblemente comencemos a acumularlos de manera excesiva en nuestra zona abdominal, no solo como grasa subcutánea sino también como grasa visceral, algo que podría provocar la elevación plasmática de una serie de citoquinas inflamatorias como el TNF-alfa y IL-6 y de la PCR entre otras, capaces de generar un ambiente inflamatorio en todo el organismo, interfiriendo además con el correcto funcionamiento de hormonas como la insulina y la leptina. Cuando la resistencia a la primera hormona se produce en el tejido adiposo, algo que por otro lado suele ser lo primero en suceder, además del flujo de citoquinas inflamatorias habría que añadir la liberación desmesurada de ácidos grasos al no poder ejercer la insulina correctamente su función, es decir, en lugar de lipogénesis se produciría en este tejido una descontrolada lipolisis, emitiendo ácidos grasos libres al plasma(AGL), con la capacidad de inducir también resistencia a la insulina en otros tejidos, como hígado y músculo esquelético. Por tanto, es de suma importancia tratar de forzar a nuestro organismo a usar adecuadamente los ácidos grasos como material energético para evitar que esto pueda suceder.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Bueno los que me leéis habitualmente sabéis la importancia que doy al entrenamiento de moderada a baja intensidad como forma de conseguir la adecuada FLEXIBILIDAD METABÓLICA, de hecho mi "experimento" llevado a cabo en junio, julio y parte de agosto consistió precisamente en eso; ayer en algunos blog se hacían eco de una noticia sobre una investigación que se había llevado a cabo sobre el estilo de vida paleo en la mejora de atletas y donde se puede extraer algunas conclusiones muy interesantes:
-"Presentamos pruebas científicas que apoyan la validez de este modelo. El patrón ancestral al que nos referimos en el estudio se caracteriza, entre otras muchas cuestiones, por la prevalencia de actividades físicas diarias prolongadas y de baja intensidad, intercaladas con esfuerzos periódicos muy intensos de corta duración".
-"Respecto a los deportistas de resistencia, los investigadores destacan que cada vez está más aceptada la mayor efectividad del entrenamiento polarizado, en el que se entrena principalmente a baja intensidad (80%), a pesar de que las demandas competitivas sean a intensidades superiores".
En los siguientes post, (que serán la continuación del que escribí ayer), relataré el tipo de entrenamiento que llevé a cabo, donde con un volumen elevado de trabajo de intensidad baja y moderada, y breves entrenamientos de alta intensidad, conseguí el mejor estado de forma de mi vida. Ahora sigo con ese mismo sistema aunque con alguna modificación. Por todas esas sensaciones obtenidas y los resultados logrados escribí ayer que "el mejorar no quiere decir solucionar, y esto significa revertir la situación hasta el estado previo", es decir, durante éstos últimos años que llevo realizando la paleodieta había logrado grandes mejoras en mi calidad de vida y para mí ésto significaba un cambio cuantitativo muy positivo, pero no había llegado al final de ese túnel del que hablo, todavía me quedaba un gran trayecto que recorrer, y es precisamente el que llevé a cabo en todos éstos últimos meses. La constancia y la voluntad siempre deben ser factores determinantes para lograr los objetivos marcados, pero metas precipitadas pueden abocarnos a un marcado conformismo con la situación alcanzada; eso nos impide seguir intentando ir más lejos, muchos más lejos, progresando hasta revertir totalmente los daños que una alimentación equivocada y/o el exceso de entrenamientos mal planificados han podido generar en nuestro organismo (o por contra, e igual de nocivo que lo anterior, la nula actividad física). Por ese motivo hemos de pagar un peaje, una cuota diaria hasta volver a restablecer ese estado previo del que hablo. Llegar allí es importante y requiere de una constancia y dedicación inquebrantable (esa es nuestra cuota) pero una vez alcanzado o por lo menos aproximados a ese estado originario las cosas serán mucho más fáciles, y no porque se deje de hacer en gran medida lo que se estaba haciendo, sino porque en ese viaje (de vuelta) muchas de las cosas realizadas serán asumidas como una parte íntima de nosotros mismos. El problema no es caminar, el problema es saber a donde caminar. Si pensamos que hemos abierto todas las puertas que se interponen en nuestro recorrido, seguramente muchas se quedarán sin abrir. El llegar a ese retorno y reencontrarnos con nuestras auténticas facultades no nos hará atletas de élite, por supuesto que no, pero todos tenemos una capacidad de mejora casi "infinita", lo que queramos hacer con nuestro mejor momento eso ya es cosa de cada uno, pero de verdad merece la pena el "esfuerzo y el sacrificio" por obtener simplemente lo que nos pertenece: LA SALUD (F.M.)
-"Presentamos pruebas científicas que apoyan la validez de este modelo. El patrón ancestral al que nos referimos en el estudio se caracteriza, entre otras muchas cuestiones, por la prevalencia de actividades físicas diarias prolongadas y de baja intensidad, intercaladas con esfuerzos periódicos muy intensos de corta duración".
-"Respecto a los deportistas de resistencia, los investigadores destacan que cada vez está más aceptada la mayor efectividad del entrenamiento polarizado, en el que se entrena principalmente a baja intensidad (80%), a pesar de que las demandas competitivas sean a intensidades superiores".
En los siguientes post, (que serán la continuación del que escribí ayer), relataré el tipo de entrenamiento que llevé a cabo, donde con un volumen elevado de trabajo de intensidad baja y moderada, y breves entrenamientos de alta intensidad, conseguí el mejor estado de forma de mi vida. Ahora sigo con ese mismo sistema aunque con alguna modificación. Por todas esas sensaciones obtenidas y los resultados logrados escribí ayer que "el mejorar no quiere decir solucionar, y esto significa revertir la situación hasta el estado previo", es decir, durante éstos últimos años que llevo realizando la paleodieta había logrado grandes mejoras en mi calidad de vida y para mí ésto significaba un cambio cuantitativo muy positivo, pero no había llegado al final de ese túnel del que hablo, todavía me quedaba un gran trayecto que recorrer, y es precisamente el que llevé a cabo en todos éstos últimos meses. La constancia y la voluntad siempre deben ser factores determinantes para lograr los objetivos marcados, pero metas precipitadas pueden abocarnos a un marcado conformismo con la situación alcanzada; eso nos impide seguir intentando ir más lejos, muchos más lejos, progresando hasta revertir totalmente los daños que una alimentación equivocada y/o el exceso de entrenamientos mal planificados han podido generar en nuestro organismo (o por contra, e igual de nocivo que lo anterior, la nula actividad física). Por ese motivo hemos de pagar un peaje, una cuota diaria hasta volver a restablecer ese estado previo del que hablo. Llegar allí es importante y requiere de una constancia y dedicación inquebrantable (esa es nuestra cuota) pero una vez alcanzado o por lo menos aproximados a ese estado originario las cosas serán mucho más fáciles, y no porque se deje de hacer en gran medida lo que se estaba haciendo, sino porque en ese viaje (de vuelta) muchas de las cosas realizadas serán asumidas como una parte íntima de nosotros mismos. El problema no es caminar, el problema es saber a donde caminar. Si pensamos que hemos abierto todas las puertas que se interponen en nuestro recorrido, seguramente muchas se quedarán sin abrir. El llegar a ese retorno y reencontrarnos con nuestras auténticas facultades no nos hará atletas de élite, por supuesto que no, pero todos tenemos una capacidad de mejora casi "infinita", lo que queramos hacer con nuestro mejor momento eso ya es cosa de cada uno, pero de verdad merece la pena el "esfuerzo y el sacrificio" por obtener simplemente lo que nos pertenece: LA SALUD (F.M.)
miércoles, 11 de septiembre de 2013
PAGANDO LA HIPOTECA
Hoy en día es relativamente frecuente escuchar en los medios de comunicación e incluso en tertulias con los amigos que España y los españoles hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, y que el crédito barato propiciado por nuestra entrada en el euro es el culpable de la lamentable situación de crisis que asola a nuestro país... supongo que algo de verdad tendrá esta frase, por no decir que bastante. Pero la responsabilidad también tiene nombres y apellidos concretos, como la aquellos (yo incluido) que en su momento decidimos comprarnos una vivienda amparada precisamente por esos bajos intereses. Ahora poseemos una vivienda que no vale ni por asomo lo que pagamos por ella, pero no por ello estamos exentos de devolver todo el dinero que los bancos en su día nos prestaron. Sí, efectivamente, nosotros también fuimos partícipes (en cierto modo), de esa situación que supuso la mayor burbuja inmobiliaria de España en toda su historia. Bueno, ¿y ahora qué?, pues nada, a devolver el dinero prestado hasta que pasados equis años nos encontremos de nuevo en la situación previa a todo éste embrollo.
sábado, 3 de agosto de 2013
MÁS ES MENOS
Me quedan 12 días para terminar con mi "experimento", y las conclusiones que estoy obteniendo son simplemente satisfactorias. Sigo sin síntomas de sobreentrenamiento alguno, aunque para ser sincero creo que hacía tiempo que no me encontraba tan bien, y a la vez tan alejado de dicha condición.
No he descansado, en más de mes y medio, ni un solo día, y el gasto diario siempre ha sido superior a las 2500 kcal, algo que en otro tiempo me habría arrastrado como poco a una fatiga acusada. Pero no, ésto no ha ocurrido, todo lo contrario he ido mejorando progresivamente en mis actividades física y aunque no pretendía mejorar mi rendimiento, que ya consideraba elevado (para mi edad je,je), he logrado unas prestaciones similares a las mantenidas en los mejores momentos de mi juventud más competitiva. Es cierto que los años en la paleodieta han influido; la mejora en la calidad de los alimentos consumidos redunda en un beneficio físico fuera de toda duda, pero no lo suficientemente elevado como devolverme aquellas sensaciones de plenitud experimentadas hace ya bastantes años. Algo distinto viene de la mano de la combinación de ejercicio físico y alimentación, aunque no vale para ello ni cualquier alimento, ni cualquier ejercicio.
viernes, 19 de julio de 2013
LA LEPTINA Y LA FLEXIBILIDAD METABÓLICA
La principal función del tejido adiposo es la de almacenar energía en forma de grasa, de tal forma que ante un hipotético exceso de calorías se producirá un aumento de éste tejido con el fin de poder disponer de una fuente energética adecuada para momentos de menor ingesta de alimentos. Podemos decir de éste modo, que el almacenamiento de grasa en el adipocito, que es la célula especializada en ésta función, es el funcionamiento habitual que sucede en nuestro organismo ante momentos de abundancia de alimentos, es decir cada cosa va a su sitio. Éste fue el diseño genético que se moduló durante nuestra evolución con el fin de permitir nuestra subsistencia en aquellos momentos de menor aporte energético que a buen seguro debieron existir.
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