Las calorías sí que importan, tanto, que independientemente de la proporción de macronutrientes de la dieta se puede engordar a poco que descuidemos este extremo. Pero esto no quiere decir que la composición de los alimentos no influya en el modo en que nuestro cuerpo utiliza los diferentes sustratos energéticos. Pero salvado el primer escollo que son las calorías ingeridas, veamos qué es mejor para adelgazar: una dieta alta en carbohidratos (baja en grasas) o viceversa, alta en grasas (bajas en hidratos). Seguro que si realizase alguna encuesta en este sentido, la gran mayoría diría que las dietas bajas en hidratos de carbono, pero, ¿sabemos por qué?
Bueno, para inducir una adecuada pérdida de tejido adiposo primero necesitamos que se produzca la hidrólisis de los triglicéridos contenidos en dicho tejido; este es un paso importante, pero bajo mi punto de vista no es el que más (lo podemos ver en otro post). Pero una vez que los ácidos grasos llegan al plasma son repartidos a los diferentes tejidos periféricos para su utilización, pudiendo ser oxidados en las mitocondrias, y es aquí donde se concentra el mayor problema para poder usarlos de manera eficaz.
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martes, 14 de enero de 2014
lunes, 23 de diciembre de 2013
AMPK, ¿LA PROTEÍNA CLAVE DE LA PALEODIETA?.
Tenemos quizás la mala costumbre de considerar que determinados procesos, reacciones, enzimas o compuestos de nuestro organismo pueden ser buenos, malos o tal vez "ni fu ni fa". Nos ha pasado por ejemplo con el colesterol, donde el bueno estaría representado por HDL, el malo por LDL y "ni fu ni fa" por el IDL. Pero en nuestro cuerpo, como en la vida, no hay nada ni excesivamente bueno, ni nada terriblemente malo, y en muchas ocasiones lo que parece positivo termina llevándonos al lado oscuro. En este sentido hoy voy a comentar algunos de los supuestos beneficios de una proteína denominada quinasa activada por monofosfato de adenina, habitualmente conocida como AMPK, y como de sus bondades se puede pasar a la tempestad sin darnos cuenta de ello.
AMPK es un sensor de la energía celular, siendo activada cuando escasean las concentraciones de ATP en la célula, o en otras palabras cuando aumenta la relación AMP/ATP, indicando que los niveles de energía están comprometidos, en este sentido su activación a nivel central y tejidos periféricos produce diferentes consecuencias:
AMPK es un sensor de la energía celular, siendo activada cuando escasean las concentraciones de ATP en la célula, o en otras palabras cuando aumenta la relación AMP/ATP, indicando que los niveles de energía están comprometidos, en este sentido su activación a nivel central y tejidos periféricos produce diferentes consecuencias:
jueves, 12 de diciembre de 2013
OBESIDAD. LA CLAVE ESTÁ EN EL EJERCICIO
No son pocas las veces que he hablado de la resistencia a la insulina; muchas veces, como efecto contrapuesto a la flexibilidad metabólica, a la que considero el estado ideal, donde la alternancia de los distintos macronutrientes dietarios no produce efectos colaterales (hablando, claro está, de alimentos naturales)
La resistencia a la insulina puede ser considerado como una pieza fundamental de este rompecabezas, que es la obesidad, y que posibilita un deterioro marcado de la salud. Sin duda representa el "interruptor de encendido" de una serie de alteraciones orgánica que posibilita la aparición del Síndrome Metabólico y la Diabetes entre otras muchas patologías. Cuando hablamos de la resistencia a la insulina, podríamos pensar que se trata de una enfermedad que tiene su origen en ciertas anormalidades del metabolismo de la glucosa, pero creo, sinceramente, que el origen está más centrado en el metabolismo de los ácidos grasos que en el de la glucosa, siendo la aparición del primero el que evidencia los posteriores problemas del segundo.
¿cuál es el motivo de dicha aparición?, sin duda, diría que la dieta occidental, rica en azúcares, determinadas grasas y excesiva en calorías (en relación con el gasto); este último punto es de vital importancia. El ejercicio físico es una pieza clave para evitar, o mejor dicho, retrasar la aparición de los problemas habituales que este tipo de dieta conlleva. Pero sin duda, modificar la alimentación, se constituye como la alternativa más sensata para evitar los trastornos de nuestro metabolismo en el largo plazo.
La resistencia a la insulina puede ser considerado como una pieza fundamental de este rompecabezas, que es la obesidad, y que posibilita un deterioro marcado de la salud. Sin duda representa el "interruptor de encendido" de una serie de alteraciones orgánica que posibilita la aparición del Síndrome Metabólico y la Diabetes entre otras muchas patologías. Cuando hablamos de la resistencia a la insulina, podríamos pensar que se trata de una enfermedad que tiene su origen en ciertas anormalidades del metabolismo de la glucosa, pero creo, sinceramente, que el origen está más centrado en el metabolismo de los ácidos grasos que en el de la glucosa, siendo la aparición del primero el que evidencia los posteriores problemas del segundo.
¿cuál es el motivo de dicha aparición?, sin duda, diría que la dieta occidental, rica en azúcares, determinadas grasas y excesiva en calorías (en relación con el gasto); este último punto es de vital importancia. El ejercicio físico es una pieza clave para evitar, o mejor dicho, retrasar la aparición de los problemas habituales que este tipo de dieta conlleva. Pero sin duda, modificar la alimentación, se constituye como la alternativa más sensata para evitar los trastornos de nuestro metabolismo en el largo plazo.
lunes, 16 de septiembre de 2013
ALGUNAS EXPLICACIONES PREVIAS
Para mí la clave se encuentra en el uso adecuado de los lípidos como fuente principal de energía, si perdemos la facultad de utilizarlos de manera eficaz, posiblemente comencemos a acumularlos de manera excesiva en nuestra zona abdominal, no solo como grasa subcutánea sino también como grasa visceral, algo que podría provocar la elevación plasmática de una serie de citoquinas inflamatorias como el TNF-alfa y IL-6 y de la PCR entre otras, capaces de generar un ambiente inflamatorio en todo el organismo, interfiriendo además con el correcto funcionamiento de hormonas como la insulina y la leptina. Cuando la resistencia a la primera hormona se produce en el tejido adiposo, algo que por otro lado suele ser lo primero en suceder, además del flujo de citoquinas inflamatorias habría que añadir la liberación desmesurada de ácidos grasos al no poder ejercer la insulina correctamente su función, es decir, en lugar de lipogénesis se produciría en este tejido una descontrolada lipolisis, emitiendo ácidos grasos libres al plasma(AGL), con la capacidad de inducir también resistencia a la insulina en otros tejidos, como hígado y músculo esquelético. Por tanto, es de suma importancia tratar de forzar a nuestro organismo a usar adecuadamente los ácidos grasos como material energético para evitar que esto pueda suceder.
viernes, 19 de julio de 2013
LA LEPTINA Y LA FLEXIBILIDAD METABÓLICA
La principal función del tejido adiposo es la de almacenar energía en forma de grasa, de tal forma que ante un hipotético exceso de calorías se producirá un aumento de éste tejido con el fin de poder disponer de una fuente energética adecuada para momentos de menor ingesta de alimentos. Podemos decir de éste modo, que el almacenamiento de grasa en el adipocito, que es la célula especializada en ésta función, es el funcionamiento habitual que sucede en nuestro organismo ante momentos de abundancia de alimentos, es decir cada cosa va a su sitio. Éste fue el diseño genético que se moduló durante nuestra evolución con el fin de permitir nuestra subsistencia en aquellos momentos de menor aporte energético que a buen seguro debieron existir.
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