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miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿INTOLERANCIA A LA FRUTA?

      A pesar de la importancia que tiene la fruta en una alimentación paleo, también es cierto que hay personas que padecen problemas intestinales a la hora de consumirla, entre los que destacan los GASES, INFLAMACIÓN Y HECES EXCESIVAMENTE BLANDAS. ¿Por qué sucede esto?, bueno, siempre se ha manifestado que la mejor forma de comer fruta es fuera de las comidas, y en cierto modo así es, aunque especialmente para todos aquellos que presentan los síntomas mencionados.

      Pero también es cierto que nuestro sistema digestivo debería estar especialmente capacitado para consumir diferentes tipos de alimentos sin tener que evidenciar problemas intestinales. Lo que significa que algo realmente podría estar sucediendo. (En otro post ya estuvimos tratando la relación que existe entre el intestino y la salud) (aquí)

martes, 8 de octubre de 2013

LAS BACTERIAS SÍ QUE IMPORTAN

     La importancia de una alimentación rica y nutritiva no solo es una cuestión de vital importancia que atañe a nuestras propias células sino que la cantidad y calidad de lo que ingerimos también adquiere una relevancia extrema para lograr un equilibrio adecuado entre las diferentes colonias de bacterias que cohabitan en nuestros intestinos.

    Las diferencias entre la flora intestinal de personas delgadas y obesas es algo que nos debería hacer recapacitar, y máxime cuando experimentalmente se ha podido inducir obesidad en ratones que no lo eran simplemente por el trasplante de las bacterias de uno a otro. Pero la cuestión no solo atañe a la mayor capacidad que tienen algunas de estas bacterias para degradar alimentos previamente indigeribles y posibilitar una mayor absorción de calorías en forma de glucosa y ácidos grasos de cadena corta. Las bacterias de nuestro intestino también adquieren una importancia extrema en lo que se conoce como inflamación orgánica bajo grado, algo que podría causar una insensibilización a la insulina y derivar en problemas metabólicos mayores, como puede ser la diabetes tipo II.

viernes, 26 de abril de 2013

BACTERIAS Y OXIDO DE TRIMETILAMINA

Sigo con las bacterias..., 

Ayer comenté un estudio publicado en "The New England Journal of Medicine", que mostraba que las bacterias intestinales podrían transformar la colina en óxido de trimetilamina (TMAO), y que ésta favorece la aparición de aterosclerosis y problemas cardiovasculares. 

Pero no es la primera vez que TMAO ha sido asociado a diferentes procesos patológicos, en otros estudios ya se la señaló: (Koeth RA et al. 2013) "El metabolismo de la microbiota intestinal de L-carnitina, un nutriente en la carne roja, promueve la aterosclerosis".

miércoles, 17 de octubre de 2012

PONGAMOS A DIETA A NUESTRAS BACTERIAS



    Ya hablé en su momento de las bacterias, y como simplemente por número y por los genes que codifican, podrían definir perfectamente al Ser Humano. Pero ahora me hago la siguiente pregunta: ¿qué fue antes la gallina o el huevo...?. Según estudios recientes, los obesos presentan un tipo de flora intestinal distinta a la de las personas delgadas. ¿Qué significa eso?,¿qué la obesidad condiciona a tener una flora intestinal determinada  o tener una flora intestinal determinada te condiciona a ser obeso?. Bueno intentaremos responder a esa pregunta si podemos, y si no, utilizaremos los datos disponibles para sacar algo de utilidad. Ahora vamos a averiguar algo más de esos microorganismos que viven en nuestro interior, y que  como ya sabemos superan en una proporción de 10 a 1 a nuestras células. Algo tienen que pintar en nuestro cuerpo...., ¡digo yo! 

   Son muchas las funciones que la Microbiota Intestinal (MI) realiza en nuestro organismo. Su mayor número se encuentra entre la zona distal del intestino delgado y el intestino grueso, aunque sus efectos alcanzan a todo el cuerpo

    La MI, mediante la fermentación de carbohidratos, como la fibra de los vegetales y los oligosacáridos, produce ácidos grasos de cadena cortaacetato, butirato y propionato en una proporción de 60,20,20 dependiendo del tipo de fibra consumida. Estos ácidos grasos son absorbidos y oxidados. Se estima que alrededor del 10% de la energía del cuerpo se obtiene de éste modo, aunque este dato podría variar en función de la alimentación ,por lo que podría, incluso ser mayor. Mientras que el butirato es metabolizado por los colonocitos (células del colon), el acetato y propionato son absorbidos, y utilizados como substrato para la gluconeogénesis, y síntesis de colesterol y trigliceridos.  Los microorganismos más eficientes para la producción de ácidos grasos de cadena corta son las Firmicutes (hablaremos más adelante de ellas). 
 
    Nuestra Flora Intestinal también controla la proliferación y diferenciación de células epiteliales, la función de las microvellosidades, la motilidad intestinal, la absorción de agua, la regulación hepática de lípidos y azúcares,  así como, la producción de vitaminas del grupo B, Ácido fólico y Vitamina K. Y además de todo ésto, impiden la implantación de patógenos, por distintos mecanismos, como:
  •    El reconocimiento de microbios a los que se ve expuesto tras el parto.
  •    Compitiendo con otros patógenos por el mismo sustrato.
  •   Produciendo sustancias toxicas con el fin de inhibir el crecimiento de otras cepas como son las bacteriocinas (es una proteína que podría funcionar como un antibiótico de corto espectro).
  •    Predación de microbios más pequeños o, parasitismo de los de mayor tamaño.
    Pero la MI debe ser mantenida dentro de ciertos márgenes de seguridad, tanto   en cantidades de gérmenes, como de los diferentes tipos que existan, evitando que escapen de la vigilancia del sistema inmunológico,  y puedan entrar en contacto con los tejidos profundos y ocasionen daño. El Epitelio de la mucosa intestinal posee potentes mecanismos de defensa que le permiten mantener su integridad y la de todo el organismo, al mismo tiempo tienen la capacidad para discriminar entre patógenos y comensales. En Epitelio Intestinal hay una barrera física formada por  una mucosa (moco epitelial), que  lo protege de bacterias y de la acción de la digestión, constituida por glicoproteínas mucinosas que contribuyen a la formación de una película gelatinosa sobre la superficie epitelial que sirve de nutriente para la microflora y receptor de toxinas microbianas.

   El tracto gastrointestinal es uno de los órganos, desde el punto de vista inmunológico más activos del cuerpo humano modulado principalmente por la acción de la MI. Las interacciones entre la mucosa, la microflora  y el tejido linfoide asociado con el intestino (GALT) son fundamentales para defendernos de  la invasión patógena y la infección. 
 
    Se dice que en la mucosa intestinal existen más terminaciones nerviosas que cualquier otro tejido en el organismo y cuando se está bajo estrés, se produce liberación de noradrenalina y cortisol en la luz intestinal, lo cual reduce el número de bacterias comensales y hace que los microorganismos con potencial patógeno aumenten su número y virulencia. 

    En personas sanas, las bacterias comensales inducen cierto grado de tolerancia inmunológico  en contraste con la reacción inflamatoria agresiva que se produce frente a patógenos ajenos a la flora normal.    


    Las bacterias beneficiosas en nuestro sistema digestivo, toman a su servicio, el tejido linfoide de la pared intestinal, que participa de la producción de grandes cantidades de linfocitos e inmunoglobulina. Por ejemplo, en la pared celular de la bifidobacteria hay una sustancia llamada muramil, que es un dipéptido que activa la síntesis de linfocitos. Los linfocitos en la pared del intestino producen inmunoglobulinas, y la más importante en el intestino es la inmunoglobulina A (IgA), cuyo trabajo es proteger las membranas  mucosas  destruyendo e inactivando bacterias, virus, hongos y parásitos invasores. Las bacterias beneficiosas, además de estimular la producción de IgA, reducen su degradación  y permiten que éste tenga más tiempo para realizar su trabajo. 

   Parece ser que en niños y adultos con autismo, déficit de atención e hiperactividad, asma, eccema, alergias, etc la IgA es deficiente y presentan anormalidad en su flora intestinal, lo cual implica que la pared intestinal tenga una baja capacidad para defenderse a sí misma de hongos, virus de vacunas o del medio ambiente, bacterias y parásitos.

   Los linfocitos no son las únicas células inmunes que deben estar presentes en las paredes intestinales. Cuando hay una deficiencia de bacterias beneficiosas del intestino, otros grupos de células inmunes, como los neutrófilos y macrófagos, tampoco pueden realizar su trabajo correctamente. Estas son las células que se reúnen en los tejidos infectados e inflamados para limpiarlos, tragando y destruyendo virus, toxinas, bacterias y desechos celulares. Pero el problema no sólo ocurre a nivel intestinal sino que todo el sistema inmune se desequilibra.   

    Las principales bacterias corresponden a tres grandes familias: 
  •      Firmicutes (gram-positivos), que incluye más de 200 géneros siendo lo más importantes los Micoplasma, Bacillus y Clostridium
  •      Bacteroidetes (gram-negativos).
  •      Actinobacterias (gram-positivos). 

       Cada persona presenta una microbiota intestinal única, con una gran variabilidad en su composición entre distintos individuos. Al momento de nacer, el intestino es estéril y se coloniza completamente durante el primer año de vida. Existen diversos factores que van modulando la composición de la microbiota a lo largo de la vida: en un primer momento, por el tipo de parto (parece ser que los nacidos por cesárea tienen mayor cantidad de Firmicutes) y la lactancia materna, y posteriormente por la dieta, y factores ambientales dentro de los cuales destaca el uso de antibióticos


      Parece ser la MI en obesos es distinta a la de personas delgadas lo que tendría repercusiones en la manera de extraer energía de los alimentos, el metabolismo de ácidos grasos, la síntesis de hormonas intestinales,  y la regulación de los depósitos corporales de tejido adiposo.


     Se ha podido establecer que las personas obesas  presentan una mayor proporción de Firmicutes(gram-positivos) y  menor proporción de Bacteroidetes (gram-negativo). Parece ser que un   aumento en la realación F/B, predispone a la obesidad. En concordancia con esto, se ha demostrado que los pacientes diabéticos tipo 2 presentan igualmente una mayor proporción F/B y ésta proporción es mayor a medida que la enfermedad y el control glicémico se deteriora. 

        Estudios en ratones, han demostrado que aquellos que carecen de microbiota intestinal (ratones axénicos) requieren aproximadamente un 30% más de alimento que los ratones convencionales (colonizados con microbiota intestinal). El mismo efecto se ha constatado en humanos, en quienes el metabolismo bacteriano contribuye a optimizar la extracción calórica de los alimentos, es decir, el proceso de colonización del intestino además de mejorar la extracción energética de los alimentos, aumenta la capacidad de almacenamiento de esta energía en los adipocitos.

    Las sustancias no digeribles, que al ser consumidas en cantidades suficientes estimulan la reproducción y actividad de cierto tipo de microorganismos de la flora, dando beneficios al huésped, son denominados prebióticosLos más conocidos son la inulina y la oligofructosa. Los mejores parecen ser plátanos,  yogur, puerro, esparrago, achicoria, cardo, alcachofa, rábano, tomates, cebollas, ajos. etc. Los probióticos, en cambio, son microorganismos vivos que al ser ingeridos en cantidades suficientes ejercen beneficios sobre el huésped, del mismo modo que los prebióticos. Es decir, algunos alimentos tienen la capacidad de nutrir a nuestras bacterias para obtener con ello un beneficio extra. Luego veremos la diferencia entre nutrir y cebar.

  Visto todo esto, volvamos a la pregunta del inicio, ¿qué fue antes la gallina o el huevo?.Para intentar responder, no nos queda más remedio que volver nuevamente a nuestros ancestros.


   Parece ser que una caloría no es igual para todo el mundo, al no ser que carezcamos de bacterias intestinales, algo por otro lado es imposible.  Así pues, para saber cuanto nos engorda una caloría, deberemos preguntárselo a nuestras bacteria, y dependiendo de su número y composición tendremos una u otra respuesta.  Es decir, si nuestras bacterias tienen mayor número de Firmicutes entonces esa caloría puede ser mayor, porqué ellos están especializados en obtener energía de alimentos, que de otro modo serían desaprovechados por el ser humano, como puede ser la fibra soluble. Significa pues, que una alimentación rica en hidratos de carbono no solo proveerá de energía a nuestras células sino que también lo hará con nuestras bacterias, que como agradecimiento al huésped, esa parte inservible se la reintegrará en forma de monosacáridos y ácidos grasos de cadena corta (aunque también  vitaminas, como la B12, K, Ácido Fólico, etc), lo que  aumentará el valor energético de los alimentos.

   Esto que podría ser maravilloso,  se ha convertido en un arma de doble filo.  En nuestro pasado como cazador-recolector, el ser humano, para comer tenía que cazar, y ésto no siempre fue una tarea fácil y sencilla. Si cazaba comía y si no lo hacía, tenía que buscar lo que fuese para alimentarse, recolectando frutos, frutos secos, raíces  vegetales, o incluso comiendo insectos, etc. Esto significa que el ser humano tuvo que pasar días de ayuno, o con muy poca comida. Y es en este contexto donde nuestras bacterias alcanzan su máxima expresión, pues ellas ayudaban a que pudiéramos aprovechar al máximo la energía de los alimentos que consumía. Pero hoy en día éstas mismas bacterias siguen realizando aquella magistral labor, y aquí es donde está el problema.

      Nuestra alimentación referenciada a los Hidratos de Carbono y Azúcares, donde se come constantemente, sin dar tregua a nuestro organismo más que alimentar a nuestras bacterias las está cebando, por lo que no dejan de crecer, y ellas a su vez nos devuelven  más y más energía de los alimentos, que acaban  almacenándose como grasa. Este es el circulo vicioso que está conduciendo al ser humano a una auténtica catástrofe.

   Todo lo expuesto aquí, es una simplificación de las funciones que la  MI realiza, pero creo que nos da una idea clara, que hasta las funciones positivas ejercidas en un momento determinado de nuestra evolución, pueden no serlo tanto en otro momento. Además hemos de tener en cuenta, que nuestra alimentación no solo nutre a nuestra bacterias simbióticas, sino también, a otras no tan amigables. La modificación de nuestra flora junto con el sobrecrecimiento bacteriano, están dando al traste con el equilibrio que fue finamente tejido con los hilos del tiempo, lo que está provocando un daño real en nuestra  mucosa intestinal, y como consecuencia de ello una permeabilidad intestinal, de consecuencia desastrosas, como expondré en otro post.

    Creo que es hora de romper con ésta dinámica. ¡Pongamos a nuestras bacterias a dieta!, porque solo de este modo, volveremos a obtener los beneficios que antaño brindaron al Ser Humano. El ayuno, vuelve a recobrar sentido, ahora no solo por nuestra genética ancestral, sino también por nuestras bacterias.
 
    En otro momento profundizaré más sobre éste tema, pero ahora toca algunos renglones en cursiva, así pues, para algunos éste post a terminado.

   Solo cuando se tiene la templanza de mirar al interior, con el sosiego de las manijas del reloj detenidas, el pensamiento se vuelve fluido. El presente y el pasado se combinan en una secuencia de imágenes que se suceden  agitando el alma. Mientras, el cuerpo yace tranquilo, mudo testigo que encierra el bullir de las emociones que lo inundan todo y pugnan por liberarse a través de nuestros poros, dejando escapar de vez en cuando un escalofrío que recorre la piel.

  Es en este momento, cuando el ser deja atrás las contingencias del mundo y se adentra en lo más intimo de su naturaleza, donde los recuerdos dejan de ser imágenes, para alcanzar la consistencia más sutil de la sensaciones. La sensibilidad lo envuelve todo y en sus cálidos brazos nos transporta, al mundo de los sueños...

   
  Poco a poco, la sensibilidad abandona perezosamente el mundo onírico y retoma el control de los sentidos. El viaje ha sido corto en el tiempo, pero profundo en nuestro interior, viejos recuerdos que fueron desempolvados, muestran una rejuvenecida vigencia, reclamando el espacio que su día les convirtió en vivencias perdurables, mientras, otros del presentes pierden su brillo y se difuminan en el lienzo de nuestra vida.. Con tranquila resignación contemplo esta escena sabiendo que el presente impasible lo devolverá a un rincón oscuro y apartado de la memoria. 

   Mas no se trata de un proceso baldío, todo lo contrario; poner en  orden determinados momentos de nuestra existencia supone volver a tomar las referencias que el paso del tiempo ha podido borrar, y así de éste modo, avalar que nuestro presente no pertenece al capricho del momento, sino a la proyección sin fisuras de una existencia integra.



  
 
   





miércoles, 12 de septiembre de 2012

PRESENTACIÓN

    Dado el gran número de personas que preguntan por mi cambio físico, y como las explicaciones verbales, a veces pueden resultar complicadas, por los conceptos utilizados, he decidido crear este blog. Ante todo, quiero poner de manifiesto que todo lo aquí expresado es fruto de mi experiencia y no animo a nadie a que lo siga, tan sólo expresar que existen otras formas de hacer las cosas, que poco o nada tienen que ver con lo habitualmente considerado cómo "normal". Después de seguir todos los caminos posibles, éste es el que a mí me ha dado resultado.


  Empezaré con una reflexión filosófica (en cursiva) totalmente prescindible si no se quiere leer,  donde cuestiono esa "verdad" mediática que todo lo inunda, (y de la que es muy difícil sustraerse), donde el hombre tiene que redefinirse para poder encajar en una versión oficial que desvirtúa de manera bochornosa la propia esencia del ser, en lugar de atenerse a la auténtica realidad del Ser Humano.
 


    En un mundo donde la verdad permanece oculta en su escondrijo, la falsedad se hace fuerte en las apariencias. Siempre ha sido así, y de este modo continuará. Desentrañar la esencia de las cosas requiere de un esfuerzo por parte de nuestra consciencia, y  un sentido crítico que nos capacite para separar la verdad de la mentira; y en nuestro constante fluir (como seres), ser capaz de aprehender lo inmutable, lo que subyace a lo contingente.

 
En la vida, por esencia,todos seguimos un camino, describimos una trayectoria, cada uno, una distinta, que escribimos con nuestras propias vivencias. Es nuestra huella digital, no existen dos iguales, y dependerá de la interacción de nuestro "yo" y la realidad, siendo esta última la que configura finalmente nuestro pensamiento y por ende nuestra forma de actuar.
 
Nuestro  "yo" se definirá en función del grado de realidad que nos impregne. Dicho de otro modo la interacción con las realidades y falsedades que se configuran en nuestro entorno definirán de manera paralela nuestro yo. La conciencia es el traje que tejemos con los hilos del mundo externo, si nuestro contacto lo hace con las apariencias habremos creado una ilusión, una vida irreal, pero a medida que seamos capaces de ver más allá, nuestra conciencia será un fiel reflejo de la realidad. Viviremos en la verdad, y nuestro pensamiento irá poco a poco dejando de fluir.

   La vida transcurrirá entre la verdad y la mentira, y nuestra integridad dependerá finalmente de lo mucho que seamos capaces de discernir entre lo esencial y lo superfluo, entre la falsedad y la realidad.


  El conocimiento es ilimitado, y la realidad desborda al "ser". Pretender abarcar la esencia es imposible y hemos de contentarnos con una pequeña parte de ella, ¿pero cuál?. Todo saber, todo conocimiento tiene que intentar aprehender una pequeñísima parte de la verdad. El tiempo limita el conocimiento, por lo que debemos ser escrupuloso en el uso que de él hacemos, pero la suerte es que no somos un ser único en el universo, la experiencia de otros cuya constante se atenga a estos mismos principios puede servirnos de resorte para poder abarcar el máximo conocimiento, y de este modo romper las barrera física que nuestra existencia  limita.

 
   Al hablar de pensamiento no debemos considerarlo como una entidad distinta del propio cuerpo, nuestra integridad física condiciona la calidad de nuestra mente, y es ahí donde podemos actuar para mejorarla. Actuar en el plano físico influirá, y mucho, en como entendemos nuestro entorno. (Mens sana in corpore sano), pero el primer motor de arranque no tiene que venir de nuestro propio cuerpo sino de una entidad abstracta e intangible, la más poderosa de todas las armas de la mente: me refiero a la VOLUNTAD. Ella  y solo ella es capaz de guiar nuestro pasos hasta el final, ella es la que podrá sortear todos los obstáculos que en nuestro camino vayamos encontrando, capaz de vencer al dolor, la tristeza, la desidia, las dudas, pero por sí sola no tiene gran sentido, necesita de algo más: la dirección en la que se ha de remar. Ese guía es otro de los poderosos del pensamiento: la IMAGINACIÓN, ella es la auténtica visionaria, la que remontándose en el espacio-tiempo, es capaz de construir "espejismos de una realidad que todavía no es".
 
   Sin imaginación no hay metas, sin metas la voluntad no rema, no hay rumbo fijo, y sin un rumbo nuestra existencia se convierte en un capricho merced de las corrientes que a cada momento surjan. Pero, ese remero, que es nuestra voluntad, a falta de actividad se transformará en un personaje débil, desganado, apático, sin energías..., aunque hay no queda la cosa; su referente físico, que es nuestro propio cuerpo, seguirá su misma suerte, y poco a poco se irá debilitando, se convertirá en un enclenque, o un ser obeso, caprichoso del momento, en definitiva, el debilitamiento del "ser". Esto nos hace medrosos de la realidad, que con sus afilados dientes parece ahora tornarse hostil.

   El miedo hace que tengamos la necesidad de refugiarnos en nuestro propio "yo", la realidad se convierte en peligrosa. Amedrentados,  preferimos una copia caprichosa y mutilada de la realidad, que la propia realidad. Solo el subconsciente, es sabedor de la verdad de lo que está aconteciendo, es por ello que sus voces necesitar ser calladas, y es encerrado en lo más profundo de la mente, porque él, es  el único capaz de contemplarse en el espejo de la realidad y comprobar horrorizado la imagen que proyectamos. Pero aún, en lo más profundo de su mazmorra, en determinados momentos somos capaces de escuchar sus gritos, alertándonos de nuestra propia desintegración.


      Debemos pues, liberar y escuchar a nuestro preso, porque  una vez conocido y asumido nuestro propio declive, podremos comenzar la búsqueda de  esa PLENITUD que como Ser Humano dejamos prendida en el tiempo en un momento determinado de nuestra evolución.

   ¿Qué entiendo por plenitud?, ni más ni menos que SALUD. Es el  estado óptimo por el cual el ser humano es capaz de desplegar todo el potencial genético que durante miles de años ha ido conformando en su interacción con un entorno hostil y cambiante, donde progresivamente ha ido perfeccionando  todo los mecanismos necesarios para preservar su supervivencia y asegurar la descendencia.¿Qué significa ésto?, pues que la salud es el único camino que augura nuestra evolución, sin ella, la degradación como especie, nos haría irremediablemente dependientes de todo tipo de sustancias con el fin de preservar nuestra propia existencia, sería como un estado de involución donde necesitaríamos muletas para poder caminar, lamentable, pero es así, nuestra existencia necesita de puntales que eviten un derrumbe, me pregunto si la ciencia sera lo suficientemente eficiente como para evitarlo.

  Aunque la pertenencia a una especie que se degrada no es algo que pueda entusiasmarnos, yo no lo consideraría  como un callejón sin salida que deba mantenernos postrados de brazos cruzados como pobres espectadores de una película de triste final. Creo sinceramente, que como individuos, si podemos hacer algo más que mirar horrorizados como el ser humano se convierte en una caricatura de sí mismo.

  La degeneración física y mental (¿también moral?, seguro), es un estado en el que las capacidades adaptativas  esgrimidas durante milenios y que capacitaron al ser humano para trascender incluso a la propia naturaleza, empiezan a desaparecer, dejándonos indefensos a las nuevas exigencias de una realidad alterada, consciente o inconscientemente por el propio hombre. Resulta paradójico pensar que ese mundo que ha sido modificado por el propio ser humano, sea ahora el que se revele contra la existencia de su propio creador; pero es lógico pensar que hasta el alumno más aventajado tenga sus propias limitaciones cuando las modificaciones de su entorno suceden con demasiada rapidez. Es como circular a toda velocidad con un coche por una carretera sinuosa, llena de obstáculos  en la que no podemos tocar el pedal del freno y progresivamente vamos acelerando; llegaría un momento en que nuestras capacidades serían sobrepasadas y comenzaríamos a chocar con los objetos que van apareciendo, hasta que uno de esos golpes sea tan potente que irremediablemente acabe por destruirnos.

  La evolución requiere que la velocidad con la que acontecen determinados episodios permita una adaptación por lo menos de parte de algunos individuos para que esas nuevas capacidades puedan ser transmitidas y mejoradas con el tiempo, pero la alteración constante que del entorno realiza el ser humano hace imposible que pueda realizarse con la eficacia que permita su supervivencia.

  Pero en realidad, ¿cuales son esos acontecimientos que nos desbordan?. Sin duda el más importante de todos, por su importancia y el impacto que está suponiendo en nuestra salud, es la ALIMENTACIÓN.

   Durante miles y miles de años el ser humano evolucionó, en el período paleolítico, como cazador-recolector, en una dieta en la que se consumía los recursos disponibles en aquella época: carne, pescado, vegetales, frutas, frutos secos, raíces, etc. Este período que duró aproximadamente 2,5 millones de años, conformó prácticamente la totalidad de los genes que posee el hombre actual, sin que los últimos cambios introducidos en la dieta con la aparición del NEOLÍTICO, hace aproximadamente 10.000 años, hayan de momento posibilitado, nuevas adaptaciones.



Evolución desde los primeros homínidos.




   A qué cambios me refiero, pues principalmente a la introducción de los cereales: trigo, cebada, avena, arroz, maíz, mijo, sorgo etc. Los cuales existían ya con anterioridad a su domesticación en su forma ancestral o salvaje, pero eran consumido de forma mínima al estar disponible sólo en unas épocas del año y ser de difícil recolección.
  Pero si tenemos en cuenta que nuestros genes siguen siendo prácticamente idénticos a los humanos de hace dos millones de años, donde nuestra alimentación ha sido la descrita anteriormente, los últimos 10.000 años suponen una mínima parte de ese periodo, en concreto el 0,4% de nuestra evolución, es de suponer que si algo tiene que definirnos no se encuentra en los últimos milenios.
  Pero a pesar de la reciente introducción de los cereales, en la dieta del hombre, ¿podemos considerarlos como beneficiosos para la salud?. Hay que tener en cuenta que nuestro organismo está diseñado para comer carne (de animales que corren en libertad), pescados y mariscos (no de piscifactorías), vegetales, algunas frutas (generalmente silvestres), frutos secos, raíces, etc; pero en contraposición a esta alimentación que puede ser consumida tal cual o con muy poca modificación, los cereales requieren de una elaboración previa que los haga digeribles, pues el ser humano no está dotado de enzimas que permitan su asimilación, por ello es necesario primeramente que sean molidas, remojadas, cocinadas para poder ser digeridas. Pero una vez digeridas hemos de saber que no son un alimento tan nutritivo como nos quiere hacer ver, carece de vitamina C por ejemplo, además muchas de las vitaminas y minerales desaparecen en el proceso de refinación, además tiene una sustancia  conocida con el nombre de fitato, la cual puede formar enlaces con el hierro, zinc, magnesio, y calcio impidiendo su absorción por parte del organismo. Sin mencionar la enfermedad celíaca, que aunque afecta a una pequeña parte de la población(1 de cada 200 personas), algunos hablan de una proporción mucho mayor si nos atenemos a síntomas más difusos e incluso ser asintomáticos  pero con un aumento de los marcadores inflamatorios prácticamente al 100% de la población.
 Todo lo dicho hasta éste punto es, en principio, el pilar básico de lo que considero el mayor error del ser humano. Hace 10.000 años se dio un paso de gigante en la evolución con la aparición de la agricultura y la domesticación de animales, lo que posibilitó una mayor prosperidad,  con unas relaciones humanas más complejas y la aparición de los primeros asentamientos agrícolas. Pero también trajo consigo una disminución de la talla, al dejar atrás una alimentación más rica y variada, y un aumento de enfermedades infecciosas debido a una mayor densidad poblacional y la convivencia con el ganado. Pero en realidad aunque hace 10.000 años que la civilización se colocó la soga alrededor del cuello, es en los últimos cien años cuando realmente la soga ha comenzado a asfixiarnos. Los cambios experimentados en las últimas décadas han sido brutales:aparición del azúcar y cereales refinadas  a gran escala, grasas vegetales, grasas trans, aumento consumo de fructosa, carne de animales estabulados alimentados con piensos y tratados con antibióticos, pescados con cantidades alarmantes de mercurio, PCBs, etc, o procedentes de piscifactorías  A todo esto hay que sumar los aditivos alimentarios: conservantes, colorantes, saborizantes, potenciadores del sabor, y un largo cocktel de sustancias añadidas a los alimentos de las que se desconoce realmente sus efectos a largo plazo en la salud humana. Aunque debemos estar felices, a nuestro rescate llega la medicina que nos convierte con suerte en enfermos crónicos, con una infinidad de medicamentos para cada una de las dolencias que aquejan al ser humano, eso sí, sin que  ninguna sea capaz de curar nada, pero eso parece ser lo de menos. Nos hemos acostumbrado a un estado de subsalud, o de enfermedad crónica, que es achacable a la edad o al aumento de la esperanza de vida, pero no es cierto. El ser humano ha pasado por la historia desconociendo la gran mayoría de las enfermedades que actualmente azotan al mundo. Enfermedades como el Cáncer, Ataque Cardíacos, Alzheimer, Parkinson, Enfermedades Autoinmunes, Diabetes, Alergias, etc, etc, etc. eran desconocidas hace más de cien años, pero hoy en día lo difícil es encontrar a alguien que no tenga ningún tipo de dolencia. Y la cantidad de enfermedades desconocidas no deja de crecer cada día. Y, ¿nadie se pregunta el porqué? o ¿si ante este panorama podemos hacer algo? 

   Creo que el porqué esta contestado. El cambio en nuestro patrones alimenticios desde la aparición de los cereales, marca el inicio de un declive en el ser humano, pero sin parangón alguno con lo sucedido en los últimos 100 años, por ello para recuperar el estado de salud optimo, habría que remontarse nuevamente a nuestra alimentación como cazadores-recolectores, pero no solamente esto, nuestros alimentos deben ser lo más "natural" que seamos capaces de encontrar, huyendo de cualquier tipo de carne que provenga de animales estabulado, prefiriendo siempre animales la caza, al aportar un perfil lipídico mucho más saludable, y sin tantos antibióticos como mencioné anteriormente. Pero además hemos de adecuar nuestra ingesta de calorías a una actividad física que deberá ser breve pero intensa , y huir de los tópico de 5 o 7 pequeñas comidas diarias. Pero todo esto lo iré comentando en otros post.

  

  No obstante antes de terminar ésta presentación, quiero dejar patente la importancia de los genes, pero no solamente los que porta el ser humano, sino otros huéspedes que llevan con notros desde los albores de nuestra evolución, me refiero a las bacterias, ellas son las responsables de muchos procesos metabólicos, así como de nuestra inmunidad, y de defensa contra otros microorganismos, para algunos es considerado como un "órgano extra" que complementa las funciones del cuerpo humano. Hay que tener en cuenta que hay 10 veces más bacterias en el cuerpo humano que células, y que si el ser humano porta entre 20.000 y 25.000 genes, los que codifican nuestra bacterias están alrededor de 600.000, por tanto si nos atenemos a los números, lo que define realmente al ser humano son sus bacterias.  Con ésto, lo que pretendo es destacar el papel de primerísimo orden que juegan estos microorganismos en relación con la salud, y como nuestro entorno, que está siendo completamente alterado junto con una alimentación desvirtuada, y el uso indiscriminado de antibióticos  está  modificando nuestra microbiótica, de tal modo que algunos afirman que el efecto protector que durante miles de años nos han proporcionado, ha desaparecido, con las nefastas consecuencias que por desgracia todos conocemos.



     En resumidas cuentas, las lineas que iré desarrollando en sucesivos post. serán los siguientes:
   
   -Se seguirá una dieta ancestral o paleodieta que será alta en grasa y muy baja en hidratos, con 50 gramos tendríamos suficiente para los tejidos dependientes de la glucosa (cerebro, riñón  eritrocitos o córnea). Teniendo en cuenta que el 70% del cerebro puede funcionar perfectamente con cuerpos cetónicos.
   -Ayuno intermitente (intermittent fasting). Se comerá una vez al día o en una ventana reducida de horas
   -Entrenamiento breve e intenso siempre en ayunas, buscando ejercicio de hipertrofia muscular , con alguna sesión de carrera de velocidad.