Se pensaba que la grasa parda sólo estaba presente de manera especial en los recién nacidos, y a medida que se maduraba esta iba desapareciendo hasta llegar a la edad adulta donde quedaban meros vestigios sin un rol fisiológico, pero parecen existir nuevos datos que sugieren mayor relevancia de la prevista, mostrando actividad en condiciones normales y aumentándose por exposición al frío, y que unos simples gramos de este tejidos pueden ser suficientes para inducir un consumo de unos cuantos kilos de tejido adiposo blanco anualmente.