Desde que inicie mi blog, y mi página de Facebook, hemos avanzado bastante en éste tema que es la paleodieta, pero antes de continuar, me gustaría hacer una recapitulación de conceptos que hemos estado viendo y que me parece interesante resaltar.
El consenso existente entorno a la alimentación a seguir parece prácticamente total, y puede ser resumido, en líneas generales, como la eliminación de todos los alimentos de reciente introducción por la escasa adaptación que hemos podido tener hacia ellos, y me refiero principalmente a todos los alimentos del neolítico. Pero hemos de ser objetivos, no todos los alimentos de éste último periodo han de ser considerados como nocivos o perniciosos para nuestra salud, de hecho hay poblaciones con una adaptación fantástica por ejemplo a los lácteos, e inclusive a los cereales. Un error frecuente que veo en "paleoseguidores", es el dogmatismo con el que a veces se conducen al tratar éstos temas. Creo sinceramente que es un error considerar todo lo moderno como amenazador o nocivo, aunque cierto es, que la epidemia de enfermedades que asolan a nuestra civilización devienen principalmente de lo contemporáneo, pero la tentación irresistible de arremeter contra todo lo actual, y que dimana de ese rebeldía propia del ser humano que trata de luchar contra los dogmas impuestos, puede, en determinadas circunstancias arremeter de forma despiadada inclusive contra aquello que supuestamente no resulta en absoluto malvado. Y es en éste punto donde hemos de ser conscientes de la importancia que adquiere el sentido común, para de éste modo poder discernir lo bueno de lo malo.
Otra serie de post, los dediqué a cuestiones tan dispares como las grasas, la glándula tiroides, las hormonas, la inflamación, las lesiones, el hígado graso, el colesterol, la suplementación, inclusive de como se metabolizada el alcohol, todos ellos resultan importantes para entender el complejo equilibrio que hay que establecer con el fin de asegurar lo más importante de todo, que para mí no es otra cosa, que una salud óptima.
Y por último, y aquí es donde me detengo, otra serie de post los dediqué -como parte de una estrategia integral orientada a la perdida de grasa- al ayuno, a la cetosis y como no al entrenamiento.
Todos los que me habéis seguido de algún modo, sabéis más o menos como pienso al respecto, y como mi enfoque está más cerca de la metodología griega, que la actual y compleja forma de planificar los entrenamientos con: megaciclos, macrociclos, mesociclos, microciclos y sesiones..., la verdad es que todo ésto queda muy bonito como trabajo de tesis doctoral para algún licenciado en Educación Física, pero creo sinceramente que ése exceso de tecnicismo, sino se se apoya en el respeto a la propia esencia del hombre de poco sirve. Al igual que todos los que seguimos la paleodieta hemos sabido identificar o señalar más o menos al culpable de la dramática situación actual, con el enfoque deportivo no parece haber sucedido lo mismo, y en realidad, lo que estoy percibiendo es una dinámica que todavía sigue anclada en patrones poco respetuosos con nuestra propia naturaleza y que de no poner remedio podrían incluso echar a perder todos los logros que estamos consiguiendo con nuestra reencontrada ancestral forma de alimentarnos.
Todos los beneficios que nuestra dieta nos reporta se están esfumando de un plumazo por nuestra forma desproporcionada de ejercitarnos, y de no poner remedio a ésta situación mucho me temo que acabaremos peor de lo que comenzamos. De hecho creo firmemente que aquellas personas que deciden seguir la paleodieta sin realizar ejercicios físicos tienen mayor beneficio que aquellos otras que aún llevando la dieta de la manera más pulcra posible se ejercitan de forma extenuante a diario.
Yo no abogo por ejercicios suaves únicamente como camino para alcanzar un estado de salud óptimo, creo sinceramente que los ejercicios vigorosos deben formar una parte fundamental de nuestros entrenamientos, pero una vez realizado hemos de ser conscientes que nuestro cuerpo necesita descanso, ¿cuánto? no lo sé, porque en gran medida dependerá del tipo de ejercicio realizado, y de nuestras capacidades individuales de recuperación, algo que también está muy relacionada con la edad. Por tanto para estar seguros que estamos en la senda adecuada, es mejor quedarse corto que pasarse.
Sí, yo entiendo para todos los amantes de los deportes "cañeros" que ejercitarse de éste modo una sola vez a la semana puede resultar escaso, pero que quieres que te diga es lo que hay, si en realidad quieres avanzar en el camino correcto tendrás que dosificarte adecuadamente, porque de no hacerlo la paleodieta no sirve de NADA.
Ya para finalizar éste post, tan sólo que os replantéis sinceramente si os estáis ejercitando como la haría un hombre del paleolítico o como un deportista de élite, si lo hacéis como éste último no os olvidéis que a lo mejor necesitáis tomar anabolizantes para poder estrujar vuestro cuerpo al máximo. Recordad, los griegos no utilizaban esteroides y ya visteis cuál era su forma de planificar los entrenamientos; dudo mucho que hayamos evolucionado tanto como para haber mejorado la especie en unos pocos miles de años, ¿o sí?
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